Rutas por Nueva York. Parte II: Wall Street y Estatua de la Libertad.


Bueno, pues continuando con esta serie de rutas por Nueva York, que empezamos ayer (VER PARTE I), hoy vamos al distrito de Wall Street y a ver la Estatua de la Libertad.

Os recuerdo que no soy ningún graduado en Turismo, que simplemente os cuento las rutillas que hicimos en un viaje reciente, por si pudieran ser útiles para alguien que esté planificando un viaje. Para algo más "profundo" y "profesional" ayer hablamos de fánaticosviajeros, hoy puedo deciros donotdisturbhoteles. Ambos son bastante interesantes, pero en este blog, y en este post, verás una experiencia personal, de manera más o menos amena y divertida.

Bueno, pues vamos allá:

Hay que decir que nosotros teníamos compradas dos entradas para el Yankee Stadium, para ver un partido de béisbol del equipo del mismo nombre, además de comprarnos la típica gorrita con la ‘N’ y la ‘Y’… eso alteraba un poco la ruta, ya que había que estar pendientes de la hora (a las 19’05 empezaba el partido). Las entradas son muy baratas y puedes conseguirlas a través de la web de ticketmaster o la propia del club neoyorquino. No es como la liga de fútbol en España, tienen partidos 3 ó 4 días a la semana. Sí, no intentes entenderlo, yo todavía sigo sin comprender muy bien el sistema del calendario suyo de liga...

Empezamos visitando el distrito financiero de Wall Strett. Vamos a coger el metro hasta la parada de Brooklyn Bridge-City Hall. Aquí llegan las líneas 4, 5 y 6. Cuando salgamos, a nuestra derecha, tendremos el City Hall Park y a nuestra izquierda el Puente de Brooklyn. Cruzamos el parque por el interior dejando a mano derecha el edificio blanco del City Hall, el ayuntamiento de la ciudad. Hay un quiosquillo abajo del parque sobre información turística. Puede sernos útil.



Llegaremos a Broadway y seguiremos por esta avenida hacia el Sur, vamos, que seguimos bajando en la misma dirección. Al terminar el parque tenemos a nuestra derecha el Woolworth Building. 241 metros de altura para la “catedral” del comercio.

Llegamos a Fulton Street y en esta esquina tenemos la St. Paul’s Chapel o la iglesia del milagro como se le conoce ahora, ya que no sufrió ningún daño el 11 de septiembre. Continuaremos, siempre por Broadway, hacia el sur hasta Wall Street. En este cruce tenemos a nuestra derecha la Trinity Church. Giramos a la izquierda, para continuar por Wall Street hasta Nassau Street (la primera bocacalle) y llegamos al Federal Hall. Desde aquí, junto a la Estatua de George Washington, tenemos a nuestra vista la fachada de la Bolsa de Nueva York. También se debe ver el edificio TRUMP a la izquierda.

Volveremos sobre nuestros pasos de nuevo hasta Broadway y continuaremos hacia el Sur hasta Bowling Green, el parque más antiguo de la ciudad y donde se encuentra el famoso Toro de la NYSE. Seguiremos por la prolongación de Broadway, que se llama State Street, dejando el Museum of the American Indian a la izquierda y Battery Park a la derecha (es decir, cogiendo la bifurcación de la derecha), hasta el muelle del Staten Island Ferry.

Cruzaremos en el Ferry gratuito hasta Staten Island para observar las vistas de Manhattan y de la Estatua de la Libertad. 20 mins ida (ir a en la derecha) y 20 mins vuelta (regresar en la izquierda). Tanto de día como de noche. No sé dónde lo leí o dónde lo escuché, pero sé que es gratuito porque durante mucho tiempo fue privado y cuando el propietario lo cedió al Ayuntamiento de NY, fue con la condición de que nunca fuese más caro de una cantidad (creo que 10 centavos) y hoy en día sería más caro el trámite del cobro. No os estafo, es así.
  
La Estatua de la Libertad 
Hay que programar la visita con antelación. Si queréis subir a la estatua, se ha de hacer una reserva (por internet o por teléfono) con dos días de antelación, sino no podréis subir. El ticket que venden en el muelle es solo para el ferry que te lleva hasta la isla. La mejor hora para ir son las 9 de la mañana, no hay colas. Al mediodía hay colas de unas tres horas.

Nosotros no fuimos a la isla ni subimos la estatua, sólo cogimos el ferry a Staten Island. Pero también se puede ir al antiguo centro de inmigración convertido en museo de Ellis Island, de gran belleza arquitectónica. Para millones de generaciones estadounidenses fue el primer lugar donde iniciaron su nueva vida americana. Los llegados de Europa eran sometidos a controles sanitarios, también se revisaba su situación legal. Tan sólo unos pocos eran rechazados. Recuerden la escene en la que Vito Andolini llega a América y le cambian el nombre a Vito Corleone.

La estatua, realizada en láminas de cobre, tiene una altura de 46 metros y medio. Añadiendo el pedestal sobre el que reposa en Liberty Island llega hasta los 93 metros. La Estatua de la Libertad se alza cargada de simbolismos. El más evidente y la razón principal por la que se creó aparece en forma de inscripción sobre la tabla de su mano izquierda: July IV MDCCLXXVI, 4 de Julio de 1776, fecha de la firma de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos. Además, la estatua pisa con su pie derecho unas cadenas, en clara referencia a la ruptura de opresiones. Las 25 ventanas del mirador de la corona representan los minerales naturales de la Tierra. Y los 7 rayos que salen de ella tienen que ver con los 7 grandes mares o los 7 continentes, según la versión que se imponga, porque en unos sitios he visto que significan una cosa y en otros otra cosa distinta... El punto más alto del monumento, la antorcha chapada en oro, que no es la original, simboliza la luz que marca el camino hacia la libertad. Sí, he usado la Wikipedia para esto, pero así estáis más informados, narices.

Volveremos a Manhattan en el siguiente Ferry y cruzaremos Battery Park hacia el Oeste, para ver la Esfera sobreviviente del WTC, la escultura The Inmigrants y el Castle Clinton.

Ahora buscaremos la orilla del parque con el Hudson River para continuar paseando por Battery Park City hacia el Norte, descansando en sus bancos para observar el Hudson River y New Jersey. 


Llegaremos hasta el World Financial Center y entraremos al Winter Garden. Desde las cristaleras de su parte posterior tendremos una vista aérea de la zona. Es un poco emotivo y muy sobrecogedor, si recuerdas todo lo que sucedió allí… El memorial te lo recordará si no. El monumento en forma de cascada es impresionante y aun hay gente que lleva flores a los nombres de las víctimas, esculpidas en mármol negro. Fijarse también en el arbolito que sobrevivió al milagro, que está indicado con carteles y está situado entre el hueco de las torres gemelas.



Reconozco que aquí nos entretuvimos un poco, porque no contemplé en la programación el impresionante centro comercial que han construido allí mismo, el arquitecto fue el conocido Calatrava.

Saldremos y seguiremos hacia el Norte hasta Vesey Street (podríamos bajar también por Fulton, puede ser hasta más cómodo, ver un mapa y ya decidir) y continuaremos por esta calle hacia el Este bordeando el sitio del World Trade Center hasta Church Street, justo en el parquecito al que llegamos. Vamos volviendo a donde empezamos.

Enfrente, en la esquina de Cortlan Street, tenemos el almacén de ropa rebajada Century 21. Muy recomendable si buscas algo que VERDADERAMENTE esté mejor de precio que en España…



Por Cortlan, volveremos a Broadway para comer en el McDonalds más lujoso de la ciudad (girando a la derecha según nuestro avance), y en el que podrá codearse con los hombres y mujeres de las altas finanzas de la Bolsa de Nueva York, y seguir en las pantallas las cotizaciones en tiempo real. Cuando yo fui no había ni una pantalla, pero sí mucho enchaquetado/a.

Tras comer volveremos por Broadway hacia el Norte, dejando a nuestra derecha el City Hall Park y el correspondiente Ayuntamiento, hasta Chambers Street. Ahora vamos a la plaza del New York County Courthouse, o los famosos tribunales de Nueva York, tantas veces vistos en películas o la serie de Damages... que está al final del parque, girando a la izquierda, para subir Centre Street, hasta Foley Square, se debe de ver de todas formas...

Volveremos al Sur por Centre Street hasta Park Row para alcanzar la pasarela peatonal del Puente de Brooklyn y cruzar hasta el otro extremo. Camina relajadamente, volviendo la vista hacia Manhattan para observar la panorámica y descansa en los bancos, manteniéndote siempre en el carril para peatones. Cuidado con los ciclistas que no veas si se molestan... 

Esta foto está hecha desde el Pier 17, el muelle en el lado de Manhattan.

Llegamos a Brooklyn Heights. Tómate tu tiempo disfrutando del paisaje y paseando por la Esplanade y el Ferry State Park. Justo a los pies del puente, tenemos el restaurante italiano Grimaldi’s (19 Old Fulton St.). Quizás sea un poco pronto para cenar…

Para regresar a Manhattan, tomaremos el metro en Clark Street, paseando por Henry Street y disfrutando del histórico barrio de Brooklyn Heights. La estación de Clark Street se encuentra en un supermercado. Tomaremos la línea 2, en dirección Wakefield, hasta la estación de Fulton St.-Broadway, Nassau. Ahora caminaremos por Fulton St. hacia el agua, hasta el South Street Seaport, donde “veremos” los restaurantes del último piso del Pier 17. Esto es una recomendación que me hicieron, pero cuando yo fui estaban restaurando todo el edificio, así que “sólo” pude disfrutar del muelle y las vistas del puente de Brooklyn. Magníficas, dicho sea de paso.

Pero hay que recordar que tenemos partido de los Yankees a las 19, por lo que recomiendan que estemos una hora antes, a las 18. Así que habría que ir pensando en volver. Calcular un poco el recorrido en función de esta cita, porque deberíamos coger el metro sobre las 17’30.

Partido Yankees

En la misma estación de antes, cogemos la línea 4 y llegamos directos al estadio de los Yankees. Sentido Woodlawn y tardando unos 30 minutos. CALCULAR HORAS!!!! Deberíamos estar a las 18 en el estadio, así que habría que coger el metro a las 17’30 aprox. Puedes llegar cuando quieras, eso es un espectáculo, puro show. Yo fui temprano para ver el himno y comprar cosas en las tiendas de recuerdos. Puro show, insisto. Todo para el aficionado: perritos, palomitas, grasa pura, comida hasta las trancas y bebidas sin parar. Todo un poco caro, pero merece la pena guarrearse las manos mientras ves un partido de béisbol, que no es un deporte que yo conozca una leche, pero que el espectáculo típico de la banderita, el himno, etc… pues le da su cosilla.

Para volver, hay que reconocer que el barrio es un poco chungo y que el metro se pone peligroso. Esta es una de las veces que Uber te salva el… la papeleta. En cualquier caso, cogeríamos el 4 de nuevo hasta la Union Square Station y hacer transbordo a donde nos interese. Recordar que aquí, en Union Square Station había cerca un Nathan’s para comer, aunque en el estadio lo suyo sería comerse un perrito de manera americana… También está la librería que recomienda Pérez Reverte: STRAND BOOKSTORE, una librería con más de 2 millones de libros (cómics y frikadas varias) bajando por Broadway, a nuestra izquierda, viniendo desde el parque, al llegar a la 12th. Una pasada de librería. Justo al lado está la tienda típica de cómics y juegos frikis a la que iría Sheldon Cooper y sus compañeros Leonard o Holowitz. Imperdible.


¡Pues hasta aquí el segundo día! La semana que viene publicaré el resto del viaje, todavía quedan cosas por hacer, por supuesto que sí... tenemos por delante un par de días para conocer la 5th Avenida, Central Park, el SoHo. Así que no os lo perdáis, porque viene lo que se puede considerar más "chic".

Espero que os haya gustado esta nueva ruta y que os pueda ser útil en un futuro ;)



Rutas por Nueva York. Parte I: Misa en Harlem, Times Square y Empire State.


Vaya por delante que yo no soy “turistólogo”, es decir, que no tengo el Grado de Turismo ni nada que se le parezca. Simplemente hago rutitas como las que voy a poner ahora por diversión cuando me voy de viaje por ahí. Tengo de Sevilla, Barcelona, Bilbao, Roma, Venecia, Florencia, Milán, Turín, Génova y Nueva York. Y empiezo precisamente por la última, la de la Gran Manzana. Se detalla mucho el paseo, es decir, junto con un mapa y el andar por la ciudad, voy dando paso por paso por dónde debemos caminar para llegar hasta algún sitio en cuestión. Puede que su lectura sea un poco tediosa, pero si tienes el Google Maps cerca y estás planificando este viaje, puede que sea lo mejor.

Esta pasada Feria pude ir con mi novia a Estados Unidos y preparé con muchísima antelación una serie de rutas por la ciudad del postureo instagrammer, los perritos, las hamburguesas y los musicales de Broadway.

Como he dicho al principio, no soy de Turismo, para eso ya está el blog de Fanáticos Viajeros. Sólo os cuento el viaje que yo hice, las rutas por la ciudad, lo que merece la pena ver y una serie de “programación” para cada día durante los 5 ó 6 que yo pasé. No voy a rayaros con “lista de cosas que hay que llevar preparadas” o tonterías de ese estilo que, como ya he dicho, hay miles de cientos de blogueros dispuestos a contároslo con todo tipo de detalles.

Pues allá vamos:

Empezamos diciendo que nosotros salimos de España el sábado por la tarde, que con el desfase horario se llega EL MISMO SÁBADO POR LA TARDE, al aeropuerto de Newark, que fue donde nosotros aterrizamos. El aeropuerto más habitual es el de JFK, pero el de Newark tiene bastantes conexiones con Europa y pueden “reducir” considerablemente la factura de los billetes. Esa es la principal razón por la que yo acabé allí.

Cada uno tendrá su hotel o su apartamento, así que no merece la pena que dé muchas indicaciones de cómo llegué yo a mi piso de Airbnb en Brooklyn. Hay que decir que UBER me salvó bastante la papeleta durante todo el viaje. Está estupendamente y allí funciona con total normalidad. Cuidado con los precios, los días que se satura la cosa por tráfico y lluvia se te puede ir por un pico. Desde el aeropuerto, hasta Manhattan o Brooklyn puede salir por unos 50-60 dolarcillos.

Una forma más económica es cogiendo el AirNewark Express, el tren o cercanías que te deja en la Port Authority Bus Terminal, esquina con la 42nd. De ahí, ya cada uno que se busque las habichuelas.

Misa en Harlem.

Hay iglesias en cada manzana del barrio de Harlem. Nosotros lo que hicimos fue coger la línea A de metro y bajarnos en la parada 125 St., en unos 15 minutos más o menos desde el centro de Manhattan. Salimos a Malcolm X Boulevard, esquina con la de San Nicolás. Buscamos la Legree Baptist, pero estaba cerrada por obras, así que dimos una vueltecita por el barrio y buscamos otras.

En la misma calle 125th, pero en sentido contrario a la iglesia que decíamos, está el “Teatro Apollo”. El restaurante Sylvia’s está a cinco minutos de esta zona. Lo recomiendan para cuando uno sale de la misa y quiere tomarse un “brunch”. Yo no fui porque no era aún hora de comer, pero lo tuve en cuenta por si acaso... Está saliendo por Malcom X Boulevard, entre la 126 y la 127.

Os pongo varias iglesias donde se puede ver una misa Gospel: 

La Second canaan baptist church. 10 Lenox Ave, con la 110st. www.secondcanaanbaptis...ctions.htm

Bethel Gospel Assembly, Inc. 2-26 East 120th Street, entre la 5ª Avenida y Madison. www.bethelga.org/home.html

Abyssinian Church, 132w 138th st www.abyssinian.org/index.php?l=1 Servicios los domingos a las 9:00 (recomendable) y a las 11:00.

Yo fui a la First Corinthians Baptist Church, en la 116th Street. Por cierto, hay que ir medianamente bien vestido. Es decir, no vamos en bermudas ni minifalda de chica ligerita.

Bien, pues ahora volvemos al centro: Tomamos la misma línea, pero sentido opuesto, hacia Far Rockaway – Mott Av. Serán 3 paradas, unos 12 mins, y nos bajamos en la 34st-Penn Station.

Time Square (Empire State Building, Broadway…):

Como íbamos diciendo, el metro nos dejará en 34 Street Penn Station, cogeremos la 34th street y bajaremos hacia el Empire State. Si salimos por el H&M, cogemos esa misma acera, aunque digo yo que se verá, ¿no?

Entre las calles 33 y 34 tenemos el Empire State Building: rascacielos de 381 metros de altura. Nosotros llevamos las entradas desde aquí para ahorrar la cola (The Observatory en el piso 86). Se compran en www.esbnyc.com/. El horario es de 8:00 am a 2:00 am. Último ascensor: 1:15am. La entrada cuesta 34 $.

Nosotros fuimos sobre las 13’00, pero no hace falta tener hora exacta. Para acceder a The Observatory se deberá esperar en 2 colas. Primero en la de la venta de entradas (nosotros no) y después en la de los ascensores que nos llevarán en un primer viaje hasta el piso 80 y más tarde al 86. Entre medio hay controles de seguridad y la foto de familia de rigor que le será ofrecida a la salida, con un cariñoso precio de 25 chuscazos.

Bueno, pues después de subir y hacer las fotos pertinentes, volvemos a la calle 33. En el cruce con la 6ª avenida tenemos el centro comercial Manhattan Mall y desde aquí podemos observar a nuestra derecha Herald Square, con sus tiestos de grandes macetas, y el cartel rojo del almacén Macy’s -que es como el Corte Inglés pa ellos...- en el cruce de la 6ª avenida con la calle 34. También en ese cruce está PANDORA y GAP.

Continuamos por la calle 34 mismo y volvemos por la 33 en el cruce de la 7ª avenida. Aquí se alza el palacio circular de cristal y hormigón, el Madison Square Garden y junto a él la Penn Station. Dentro del Madison SG juega el Rangers, el equipo de hockey sobre hielo de Nueva York, por si os lanzáis a ver un partido. ¡Nosotros fuimos a uno de béisbol!

Aquí cerca hay un Gray's Papaya (539 8th Ave con la 37) y un Nathan’s Famous (901 Avenue of the Americas, entre la 32 y 33). Por si empieza a apretar la gusilla… son "delis", una especie de buffet donde puedes prepararte tus propios sandwiches. Hablaremos de ellos más adelante, hay de mucho tipos.

Más al Oeste, en el cruce 9 de la calle 33 con la 8ª avenida, se alza otro palacio, la General Post Office, la oficina principal de correos. Se ve justo detrás.

Nos saltamos el pateo hasta el Javits Center, el FIBES de ellos, que es un paná.

Vamos a continuar hasta la calle 40. Es decir, teniendo al Post Services en frente y al MSG detrás, giramos a la derecha y subimos. A nuestra izquierda tenemos la terminal de autobuses Port Authority Bus Terminal. Justo enfrente, el New York Times. También nos encontraremos con el edificio de MICROSOFT.

Continuamos hasta la calle 42 y giramos a la derecha para ir hacia el Este. Antes de llegar a la 7ª avenida, tenemos a nuestra derecha el museo de cera de Madame Tussaud's y una tienda de Nike. En esta calle tenemos un par de sitios para comer: el Dallas BBQ y Nathan´s Famous. Ambos en 243 W 42nd St. Entre la 7º y 8ª.

Nosotros fuimos a Dallas BBQ y el último día quisimos repetir porque fue escandaloso de rico: perritos gigantes, un plato de costillas como si hubiesen matado a cinco vacas, hamburguesas imposibles de coger con una mano, patatas fritas como si no hubiera un mañana… todo regado de forma sabrosona con salsas de todo tipo (la preferidad la barbacoa). Y de precio no estaba nada mal. Aunque ya sabes que con las tasas (obligatorias por huevos, aunque digan "opcionales”) todo sube un poco el precio. Pincha en las imágenes y podrás verlo con detalle, jejeje...




Llegamos a la intersección de la calle 42 con la 7ª avenida y Broadway. Sí, un triangulito. Estamos en el corazón de Nueva York, estamos en Times Square. Aunque Times Square es el nombre del edificio que está en este cruce, el área de Times Square abarca las avenidas 6ª a 8ª y las calles 42 a 47. Aquí se encuentran los teatros de Broadway y los edificios con fachadas forradas de letreros luminosos y enormes pantallas de televisión. Este área presume también de tener los establecimientos ‘más del mundo’: el McDonalds más visitado del mundo, en Broadway entre las calles 46 y 47; la tienda de M&M’s más grande del mundo...

En el cruce de la calle 46 está la caseta de venta de entradas de teatro a precios rebajados TKTS. Las entradas que aquí se venden son para el mismo día y se pueden conseguir descuentos de hasta el 50%, pero no se admiten tarjetas de crédito. Como las filas suelen ser muy largas, puedes ir al TKTS del South Street Seaport. Casualmente no hay descuentos para los espectáculos más caros. Ajam. Puedes tener suerte. Yo no fui a ningún musical, porque no lo teníamos previsto, pero la verdad es que estuvimos a punto de lanzarnos a alguno, porque había muchos muy sugerentes, como el de Glenn Close, Aladdin, Cats o Escuela de Rock.

Justo enfrente tenemos la esquina de Duffy Square, reconocible por el famoso anuncio de Coca-Cola. ¡Que ya no está! Aunque se supone que van a volver, así que dependiendo de cuándo vayas, lo puedes encontrar o no.

Times Square es un área perfecta para comer, con restaurantes para todos los gustos y bolsillos, además de innumerables delis.

En la 7th, recién pasada la 43rd, está el restaurante Bubba Gump Shrimp, justo al lado de un Hard Rock Cafe. Hay muchísima variedad y sería cuestión de encontrar el más conveniente a tus gustos.

Tras la comida, nos vamos a dirigir desde Times Square, por la calle 42 hacia el Este. La tienda Disney está también por aquí, en la Duffy Square.

En el cruce con la 6ª avenida nos encontramos con el Bryant Park que ocupa el mismo terreno en el que se celebró la primera Exposición Universal. Desde este parque tenemos una bonita vista del edificio negro con pináculos dorados American Standard Building y “a su lado” el Empire State que, debido a un efecto óptico, parecen estar juntos y ser de la misma altura.

Volvemos a la calle 42, y continuamos hasta la 5ª avenida para girar a la derecha, hasta alcanzar la escalinata de la New York Public Library. Frente al parquecito que pasaremos por fuera, está la HBO.

El edificio que hay en el extremo del parque es la NEW YORK PUBLIC LIBRARY. El uso de esta biblioteca es gratuito, incluso el internet durante media hora con cita previa. El interior me dijeron que es espectacular, pero yo no pude verlo porque fui de noche y estaba cerrada. Yo me quedé con la fotito con los leones de la entrada.

Pocos metros después, volviendo a la 42nd, llegamos a la Grand Central Terminal. En su interior tiene tiendas, restaurantes y cafeterías, y en las horas puntas se vuelve irrespirable.
Antes hay un McDonald, por si fuera necesario y un Junior’s dentro.



Volvemos a salir por la calle 42 y seguimos en la misma dirección y sentido. En el cruce con Lexington Avenue nos encontramos con el edificio más bello de la ciudad, el Chrysler Building.

Seguimos por esta calle. En el cruce con la 2ª avenida tenemos a nuestra derecha el Daily New Building y enfrente, cruzando la avenida, el edificio de la Ford Foundation, con el jardín interior más grande de la ciudad. Finalizaremos la tarde con una visita al complejo de las Naciones Unidas que nos lo encontraremos al llegar a la 1ª avenida.

Volvemos a Grand Central, porque es un sitio con muchos restaurantes y donde, si no, podemos coger el metro y volver a casa.

Con esto finalizamos nuestro primer día por Nueva York. Cada uno puede entretenerse en las tiendas, en Broadway o en los rascacielos según sus gustos, así que es totalmente subjetivo el tema horarios... El próximo post lo dedicaremos a visitar el distrito financiero, la Estatua de la Libertad, el puente de Brooklyn y asistiremos a un partido de los Yankees de béisbol. ¡¡MAÑANA LO PUBLICARÉ!!

 Espero que os haya gustado, puedo responder cualquier duda del viaje que tengáis, durante toda la semana iré contando cosillas del viaje.



Nota: Cambio por empezar misa en Harlem:
Como yo empecé el viaje un domingo, tenía que aprovechar para ir a la misa Gospel, por lo que alteré un poco el recorrido que tenía planificado. Aquí pongo otro poquito que se puede hacer si se tiene más tiempo durante la mañana, empalmándolo con la ruta que acabamos de hacer, pero empezando por aquí:

Si se llega antes de las 6 de la tarde, un lunes, miércoles, viernes o sábado, que no fue mi caso, se coincidirá con el Greenmarket y se podrá presenciar el mayor mercado de verduras de la ciudad. En la Calle 16, entre Union Square West y la 5ª avenida, se encuentra el mejor café de todo Nueva York según los críticos, el Union Square Café (en el google maps no lo he encontrado…). Lo que sí he visto es la librería STRAND BOOKSTORE que recomienda Pérez-Reverte -y yo mismo, pero fui otro día-, una librería con más de 2 millones de libros (cómics y frikadas varias) bajando por Broadway, a nuestra izquierda, viniendo desde el parque.

Vamos a continuar hacia el Norte por Park Avenue South, y vamos hasta la calle 20. Giramos a la derecha para llegar al Gramercy Park. Éste es el único parque privado de la ciudad en el que sólo pueden entrar los residentes de la zona. Con verlo de lejos es suficiente, claro.

Volveremos por la calle 21, dirección Oeste y alcanzaremos la misma avenida por donde veníamos al principio, para continuar hacia arriba, hasta la calle 23, donde giramos a la derecha. En este cruce de calles y avenidas tenemos a un emblemático edificio, el Flatiron Building. Fue uno de los edificios más altos en Nueva York hasta su finalización en 1902. Situado en la confluencia de la calle 23, la quinta avenida y Broadway, mirando a Madison Square. Al igual que una columna clásica griega, su fachada de caliza está dividida horizontalmente en tres partes.
En esta zona se han instalado muchas empresas dedicadas a la informática y por eso se le ha bautizado Silicon Alley, el callejón del silicio.
Frente al edificio de la plancha, cruzando la calle 23, nos encontramos con el Madison Square Park, el mismo lugar donde se construyó el primer Madison Square Garden. Junto a él se alza la torre, iluminada de colores durante la noche, del Metropolitan Life Insurance Company, y la torre de tejado dorado del New York Life Insurance Company.
La tienda de LEGO está en la esquina opuesta en la misma avenida por donde hemos venido, justo en el cruce con el Flatirón Chipirón… Ese cruce es la 5th Avenida. Y por ahí vamos a coger ahora. 

Aquí empalmamos ya con la ruta que empezamos después de la misa en Harlem.



John Williams. El Maestro.


Estaba esperando a leerme los dos libros que tenía sobre el Maestro para escribir este post. Los libros son “Star Wars: La música” y “John Williams: Vida y Obra”, ambos del escritor y compositor sevillano Andrés Valverde y la editorial Berenice.
 
Sinceramente, no tengo muy buen oído, ya lo he dicho alguna vez en este blog, así que pienso que si me gusta un tipo de música o una determinada pieza musical es que tiene que ser verdaderamente buena y quien tenga unos oídos que sepan “filtrar” correctamente debe fliparlo con dicha composición. Por eso, pienso que las bandas sonoras de John Williams deben rozar la excelencia.

Bromas aparte, desde muy pequeño me ha gustado coleccionar Bandas Sonoras de películas que me han gustado mucho. La primera que tuve fue Parque Jurásico, para mí la mejor Banda Sonora de todas las del Maestro. No sé si es por nostalgia de ser mi primer disco de la colección o porque la película me emociona cada vez que la veo, pero no he conseguido cambiar de opinión, aunque muy cerca de ese nivel top está “La Venganza de los Sith” y “El Templo Maldito”.

Los libros son un auténtico ensayo de la obra de John Williams. En primer lugar leí el temático de la Guerra de las Galaxias, mientras escuchaba a la vez y por enésima vez toda la saga, fijándome en todos los detalles que Andrés Valverde iba definiendo. Una auténtica maravilla y un placer para los que no tenemos conocimientos profundos de música. Analiza track por track cada una de las composiciones explicando con mucho detenimiento cómo las creó Williams y en qué se basaba para crearlas. Me encantó.

Ahora acabo de leerme el otro libro, más general, que habla de su vida personal y su desarrollo en la industria hollywoodiense como autor de las mejores Bandas Sonoras de la historia del cine. Me niego a discutir sobre si lo son o no.

Es impresionante cómo desde los años 70 ha ido creando un éxito tras otro de composiciones musicales que han pasado a la cultura popular más allá de las propias películas. Por ejemplo, qué niño chico no ha tarareado el tema de Supermán –aunque los más jóvenes no necesariamente han visto la película, ya es antigüita…- o el de Indiana Jones. Evidentemente, como caso particular, está Star Wars, que se merece un libro propio como bien hemos visto. Pero no podemos dejar de lado obras como “E.T.”, “Parque Jurásico” de la que os decía mi favoritismo, “Salvar al Soldado Ryan” o “Harry Potter”. En fin, un auténtico genio. También hay muchas otras menos conocidas, pero que por ello no tienen que ser peores, ni muchísimo menos, como por ejemplo “Una dama entre vaqueros”, “El Coloso en llamas”, “The Reivers”, “Solo en casa”, y un larguísimo etcétera…

Y es importante darse cuenta, como bien dice Andrés Valverde en uno de sus libros, que John Williams es un autor que nos ha hecho escuchar a Wagner u otros compositores considerados de los “clásicos” mientras veíamos una película moderna. Es más, podríamos considerar a John Williams como un compositor de música clásica, puesto que su repertorio de música sinfónica, su obra operística y su nivel en cada composición está a la altura de los autores y compositores que siempre hemos tenido que estudiar de memoria en el colegio. Por cierto, también tiene un repertorio muy completo de conciertos para solos de casi todos los instrumentos, además de muchas composiciones orquestales que se desconocen por completo prácticamente y sin embargo son una auténtica maravilla. Búsquenlo en Youtube...

No me gustaría terminar el post sin recomendar ambos libros para todo aquel que le apasione el cine, la música clásica y, como es lógico, la obra de John Williams. Andrés Valverde explica todo con un nivel de detalle espectacular y describe a la perfección cada composición, como hemos dicho antes, para todo tipo de público, el que sabe de música y el que no. Por cierto, el autor de los libros es compositor y músico, autor también de piezas musicales para televisión y cortos, estudió y trabajó en Boston, mucho más cerca de John Williams de lo que yo podré estar nunca... jejeje.


Gracias por visitar el blog y leer este sinfónico post ;)


Nota: Mi colección de Bandas Sonoras (OST en inglés) la comencé en 1999 con “Jurassic Park”, un regalo de un familiar. La siguiente, por la época, fue “La Amenaza Fantasma”, esa sí me la compré yo con 12 añitos, antes de que saliera incluso la película. Desde entonces, he coleccionado casi cien CD’s de Bandas Sonoras, de autores distintos, pero en los que siempre tendré mis favoritos: los del Maestro John Williams, del que tengo todas sus obras de los últimos 30 años y al que siempre agradeceré mi pasión por la música en el cine.

Una Semana Santa diferente.


Cansado y hartito –por poner una expresión más local- de escuchar a la gente hablar de los cofrades como si fuéramos gente de derechas, a la antigua usanza, engominados y enchaquetados rancios; y viendo la derivación que está tomando el apelativo de “capillita”, que hasta hace poco sólo era un enfermo de la Semana Santa y ahora un religioso de misa y confesionario, me veo en la obligación de dar a conocer un poquito, en la medida en que puede hacerlo este blog, una Semana Santa diferente, la del pueblo, la que no está regida por una archidiócesis y que la gente a lo mejor no conoce tanto, aunque lo vive a diario.
Primero me gustaría hacer la pregunta, ¿por qué en un barrio como San Julián o el Cerro del Águila, donde el PP tiene vetado el paso así como cualquier cosa que “huela” a Derecha, hay tanto fervor hacia las imágenes de sus parroquias? Evidentemente no es una pregunta que se pueda responder con una frase, ni siquiera en un párrafo. Necesitaríamos un libro contextualizando y otro dando hipótesis, pero nunca tendríamos una respuesta clara, porque de eso va la Semana Santa en Sevilla, de algo inexplicable. Yo intentaré por lo menos hacer pensar o crear un pequeño debate.

Es de sobra conocido que el barrio de San Julián fue considerado (y creo que podría ser todavía considerado) el “Moscú Sevillano”, la última resistencia del frente rojo a los nacionales en el 36 y la actual residencia de la mayoría alternativa, “podemita” (en su tiempo socialista) y comunista de nuestra Ciudad. Vayan a la plaza del pelícano y echen un vistazo. O lean, coño, que eso viene en cualquier libro de la historia de Sevilla. Sin embargo, la Hermandad de la Hiniesta es una de las hermandades de Sevilla que más seguidores, nazarenos y hermanos tiene. Unas imágenes que son relativamente nuevas, con respecto a las tallas que procesionan por Sevilla, ya que son obras de Castillo Lastrucci, después de que se quemaran las originales (y varias veces) en el convulso periodo del primer tercio de siglo XX. Pero es llegar el Domingo de Ramos y el barrio cambia, se llenan sus calles, cientos de familias ven cómo algunos de sus componentes van vestidos de nazareno a la parroquia y el resto se queda esperando a que salgan los dos pasos camino de la Catedral; las señoras más mayores se emocionan al ver la cara de la Virgen o se tiene compasión con una María Magdalena arrepentida a los pies del crucificado de la Buena Muerte.

Vámonos un poco más lejos del centro. Al Cerro. Matadero p’arriba.

Un barrio con las calles “8 de Marzo” o “HYTASA”, ve cómo el Martes Santo, muy temprano, nazarenos con el mejor y más caro terciopelo rojo van camino del centro de Sevilla. El Cristo del Desamparo y Abandono, “nacido y criado” en la parroquia de San Gil, se da un baño de multitudes desde las 12 de la mañana, hasta las tantas de la noche, cuando regresa. Detrás del palio, durante todo el recorrido, hay un grupo de señoras que escoltan a la Virgen, su devoción, como han hecho durante todo el año, pero sin que todo el mundo las viera.

Caso parecido en el Tiro de Línea, otro barrio de izquierdas donde los haya. ¿Qué decir de la procesión “aparte” que va detrás del Cautivo o de la Virgen de la Merced de señoras emocionadas y muchas personas mayores con las mejores galas?

Pues sí, hay mucho que decir. No sólo es religión lo que alberga la Semana Santa, ni política. Bueno, política sí, y mucha, pero otro tipo de política aparte de la conocida de “Derechas e Izquierdas”, una política de IDENTIDAD, una política de sentimiento de pertenencia a un colectivo y a un barrio. Mi Virgen, mi Cristo, mi barrio.

Evidentemente, el carácter religioso es inevitable en la fiesta, pero es necesario hacer un pequeño esfuerzo, tanto del que es creyente como del que no lo es, para comprobar y comprender que la Semana Santa supera cualquier tipo de fe y creencia.

En Sevilla, esa fiesta “post-cuaresma”, nuestra Semana Santa, difiere completamente de la mayoría de las que se celebran en España o incluso Europa. Su desarrollo cultural a través del tiempo ha generado una fiesta totalmente particular y diferente a la fundacional.

En el caso que antes comentábamos, los barrios obreros o de izquierdas como los citados, tienen un sentimiento identitario muy fuerte. Es la Virgen, el Cristo o la parroquia lo que rodea o reúne a todo el colectivo, compartiendo un mismo emblema o símbolo como defensa de esa identidad. En Sevilla este tipo de cosas es muy habitual, somos de un carácter muy identitario. Es por ello por lo que al emigrar, tenemos la enorme necesidad de crear símbolos que nos recuerden a nuestras raíces (peñas culturales en Barcelona, la Hdad. Del Rocío de Bruselas, la Macarena de Miami…). Pero entiendan Identidad no como un elemento ofensivo de la Izquierda más radical, sino como algo que nos define a cada uno de los habitantes de una región, sin la necesidad de connotaciones independentistas, como nos han hecho pensar los catalanes. Por eso decía que es “otro tipo de política”.

Cada uno vive la Semana Santa como quiere, como la siente. En mi caso ya lo he contado muchas veces, no sólo se reúne esa seña de Identidad con el amor a unas imágenes, sino también el sentimiento familiar y tradicional. Son muchas las experiencias que he vivido con mi familia a lo largo de los años, y cada año voy acumulando más que van haciendo este sentimiento mucho mayor. Al principio, cuando era un “niño de la Salle”, puede que también tuviera mi corazoncito cristiano, pero poco a poco lo he ido encogiendo, para darle más espacio a estos otros sentimientos de los que hablo en este post (artículo, o Pérez-Reverte me cierra el blog).

Y qué decir de la belleza patrimonial y artística de nuestra Semana Santa –en las próximas semanas subiré un reportaje fotográfico que he hecho este año donde se puede ver perfectamente a lo que me refiero con estos términos-. Creo que no somos conscientes de lo que tenemos. El fervor hacia las imágenes o el ateísmo desproporcionado hacen que las imágenes dejen de tener un valor artístico para pasar a ser símbolos. Me parece muy bien. Como he dicho antes, cada uno interpreta la Semana Santa como quiera, pero que no nos ciegue esa pasión (tanto a favor como en contra) y veamos las imágenes como lo que son: tallas impresionantemente preciosas del siglo XVI ó XVII, la grandeza del Barroco español, de la mano de autores como Juan de Mesa, Martínez Montañés, Ocampo, la Roldana, etc… mezclado con la teatralidad de Castillo Lastrucci u Ortega Bru (ya del siglo XX) y la modernidad, a la par que clasicidad, de imagineros como Dubé de Luque, Fernando Aguado o Navarro Arteaga. Una auténtica maravilla que no seremos capaces nunca de llegar a valorar como es debido. Yo me incluyo, por supuesto.

En fin, para ir concluyendo, que me está quedando demasiado extenso el artículo, nuestra Semana Santa es un valor importantísimo de nuestra Cultura popular que no debemos despreciar basándonos en nuestras creencias y que debemos dar a conocer a todo el mundo, porque aunque no lleguen a sentir las mismas emociones o sentimientos como los que hemos hablado ahora, son un Patrimonio grandísimo que nos hace grandes y muestra el carácter propio andaluz (o sevillano) a través de los siglos (es una costumbre de más de cuatro siglos ya…).

Recomiendo unos libros que me leí el pasado verano de Isidoro Moreno sobre la Semana Santa andaluza: . Y una recomendación de varios autores de la revista “La Muy”: “Teorías y Realidades de la Semana Santa”, de Núñez de Herrera. Analizan y cuentan la Semana Santa desde un punto de vista especial en nuestra Ciudad y va muy relacionado con todo lo que hemos hablado aquí. Por cierto, interesantísimas charlas en el CICUS organizadas por esta revista para comentar la Semana Santa desde un punto de vista humorístico, diferente e iconoclasta. Pude escucharlas todas y la verdad es que la cultura que sostiene la Semana Santa encima o detrás podría ser mucho más aprovechada por nuestra Ciudad.


Por último, no hablar en este artículo de las “carreritas” de este año, sería muy torpe por mi parte. No voy a hacer ni mucho menos una hipótesis “conspiranoica”, ni pretendo explicar cómo se desarrollaron los hechos como ya han escrito otras muchas webs, más informadas y más profesionales que este blog. Lo único que podría o debería escribir es mi opinión sobre cómo lo viví o cómo creo que debería actuar la sociedad.

En primer lugar, creo que la gente es bastante “peliculera y novelera”, por lo que hablar de este tema siempre será complicadísimo, puesto que algunos sienten la fiesta amenazada y otros directamente quieren un castigo y un culpable.

Para mí, permitir que haya gente bebiendo en las calles como si eso fuera una botellona ya es un primer error grave -a mí me pusieron una multa de 100 euros por beber una Fanta de naranja con varios amigos más (ellos sí bebían alguna copa, pero no era una botellona de locura, borrachera ni desenfreno), a los pies de la Torre del Oro en pleno mes de agosto, cuando no había nadie en Sevilla, con el supuesto policial de que estaba armando escándalo. Sí, 10 ó 12 personas multadas por escándalo público mientras el policía tenía que subir el tono de voz por el ruido que formaba la discoteca “Río Grande” en la orilla de enfrente-. En segundo lugar, me parece que la gente y la sociedad en general está viviendo en un constante estado de alarmismo. Llegué a pensar que había gente deseando que pasara algo para poder decir “qué mal está el mundo” o “yo lo pasé fatal”. Ya digo que la gente es muy novelera. Y por último, y ya sí que sí, en un Estado en el que un Ayuntamiento depende de tantos sindicatos como la Patronal del Taxi, los sindicatos policiales y varios colectivos del estilo para que todo funcione de acuerdo a lo establecido por el CECOP, no me gusta la idea en absoluto de que estos grupos tengan demasiado poder, no sé si me explico. Sí, no quiero ser paranoico, pero la explicación pública de que una pelea generó oleadas de carreritas por todo el centro de Sevilla en un intervalo de 1 único minuto… como que no me lo creo –sufrí cuatro “sustitos” seguidos desde Campana hasta la Avenida de la Constitución-. Ya cada uno que “elucubre” como quiera.

Espero que este extensísimo semi-ensayo sobre Semana Santa e histerismo local les haya gustado y den sus opiniones en los comentarios.

Gracias por visitar el blog de nuevo y leer el artículo!


 

Llega la Final del COAC 2017

Este año he optado por escribir sólo un post sobre el COAC. No sé si es que no he tenido tiempo o si es que tampoco me ha apetecido mucho escuchar Carnavales. No sé. Una combinación de ambas. “Ambas dos”, como dicen ahora. En estas últimas semanas me he estado aburriendo un poco con el concurso, creo que cada vez se van pareciendo más entre sí, sobre todo las comparsas, y aunque tengan un sello propio como la musicalidad, cierto octavilla, cierto punteao o cierto estilo poético, todas van convergiendo cada vez más a una letra vacía, un viaje de vocecillas estridentes en mitad de cualquier letra del repertorio y un tipo cada vez más elaborado y maravilloso, pero totalmente abstracto. Aun así, merece la pena, evidentemente, escucharlas al menos una vez. Conforme ha ido avanzando el concurso me he ido enganchando, pero tengo que reconocer que este año los partidos de “Champions” han estado por delante…

Cuando antes decía “letras vacías”, me refería a que cada vez más se cantan cosas demasiado políticamente correctas, letras que la gente ya se espera, todas de carácter social, poco comprometidas y con cierto tufillo “podemita” detrás de muchas. Sí, es una fiesta donde, incluso en tiempos de Franco, se reivindicaba cantando. Pero házmelo distinto, original, que me llame. La letra tontona, de fácil aplauso y que repita lo mismo que diga el telediario, pues como que me aburre una mijita… Por eso puede que me haya despegado un poco en este concurso. Lo mismo el año que viene me da la pájara y vuelvo a repetir miles de artículos en el blog, quién sabe. Eso sí, en Twitter voy a seguir dando la tabarra. Me gusta.

En Coros, este año no he escuchado nada. Ni el de Julio Pardo. Así que me parecería muy fuerte que diera cualquier tipo de opinión… aunque en estos mundos de Twitter y bloggers es perfectamente posible.

En Cuartetos, para mí la modalidad más complicada de todas –no es fácil tener golpes de humor sin parar durante todo el repertorio y disimular los fallos cuando sólo hay 4 ó 5 componentes-, el Gago es el más clásico, una vez más. Su pase de Cuartos fue el mejor de todos y en Semifinales se desinflaron una mijita. “Los del Patronato”, con el famoso “gordo de la Heidi”, van este año de orfanato. Y como siempre, chistes de Twitter, de los que se pasan por whatsapp o chascarrillos vistos mil veces por internet o televisión. Tienen gracia, claro está, pero lo que es original… pues no. Aun así, parece un claro primer premio de la modalidad, porque tienen bastantes buenos puntos. En semifinales cogieron un poco de ventaja sobre el Gago. Lo que está seguro es que la Final estará discutida en Cuartetos.

En Chirigotas me parece que la cosa ha estado flojita, pero flojita, este año. Para empezar, el Vera Luque (“Los del Planeta Rojo, pero rojo, rojo”) tiene un tipo original –bueno, de marciano, pero lo ha mezclado con el comunismo y los movimientos de izquierdas y está bien “hilao”-, pero que impone un “monotema” durante tooooodo el repertorio. Siempre lo mismo: que si Mariano Rajoy es tonto, que si Bancos malos, que si el PSOE es peor –novedad 2017-, etc… Que sí, que lo entiendo, que ya lo he dicho, que es momento de protestar, más como anda la cosa, pero que el chiste fácil sobre nuestro querido Presidente, que ya todo el mundo sabe de sobra que es medio lelo, pues cansa un poco. Tiene golpes de vez en cuando, pero no creo que sea, ni de lejos, de las mejores del Vera. De hecho, estoy viendo que, al politizarse tanto, cada año más, José Antonio Vera Luque está perdiendo cualidades. Y aunque ahora sea más “candidato” a la final o al premio, no creo que su estilo o sus repertorios sean mejores que aquellos “Payasos Infelices”, por ejemplo. Algo parecido le pasó a Juan Carlos Aragón cuando se pasó a comparsa. Ah, por cierto, últimamente este autor del planeta rojo se ha referido a Sevilla muchas veces en sus repertorios. Es curioso que el chirigotero necesite de esos puntos localistas para defender su idea de “Fiesta”. Malas experiencias más acá del peaje puede ser que hayan llevado al autor a tener Sevilla o Jerez en su mente…

La chirigota del Canijo, “No valemo un duro”, tiene otra sobrecarga de látex y “forespán”, que representa perfectamente chucherías de las de toda la vida. Este año le mete una música de pasodoble muy gaditano, viñero, que recuerda a las viudas del Noly. En efecto, la música se la ha compuesto el autor del barrio de la Viña apodado “el Lacio”. Ese golpe de bombo y el redoble de caja es muy bonito y muy “sentío”. Puede que al gaditano, al que lleva desde chico mamando esta fiesta con su familia –como nosotros los sevillanos nuestra Feria o nuestra Semana Santa-, en su peña o con sus amigos de toda la vida, le remueva un poquito la nostalgia y se enamore cada vez que empiece un pasodoble. Es lógico. A mí también me gusta mucho, aunque no sea “autóstono”. Es muy bonito. En cuanto a letras, me puso los pelos de punta el pasodoble a los abuelos, la verdad, precioso. Pero con un estribillo demasiado simple y borde. No la veía entre las mejores de este año, pero no sé si como para dejarla fuera de la final…

Los Kunfundio”, del Sheriff, estuvo simpática, muy del estilo propio de este autor. A veces borde, a veces cursi con su tierra. Merece la pena escucharla, al menos una vez. Me ha gustado, pero tampoco pienso que sea un pelotazo, ni mucho menos… y habiendo escuchado “Los Indiana Jones de los callejones” de Kike Remolino, y la chirigota de Chiclana, entiendo perfectamente por qué no han pasado ni a semifinales.

A Manolito Santander sólo lo veo si llega a la final. Nunca me ha gustado el autor, quizás alguna que otra letra, pero desde “Guasa Cubana”, a este autor le tengo puesta una cruz encima de la calva. Cuando pude conocerlo personalmente comprobé que, efectivamente, tampoco me perdía gran cosa. Es muy querido en su tierra. Lo comprendo. Es muy gaditano y siente mucho su ciudad, la defiende como el que más, no hay duda, no se le puede culpar de ello. Además de que lo hace como casi ningún otro autor, no se esconde. Suele tener golpes de humor, pero no me parece que sea como para venerarlo como lo veneran. Tengo un compañero de facultad que le encanta. Me parece lógico, porque tiene ese ritmito típico del 3x4 que si te gusta, Manolito Santander es su especialista junto con el Noly, como decíamos antes. De todos modos, pillé el popurrí en Cuartos y no me hizo mucha gracia, la verdad. Pero tampoco me parece correcto valorarlo nada más que por lo que vi… en la final tendré oportunidad (si no es muy tarde).

Foto de cadizbook.es
El Selu, mi autor favorito con diferencia, no tiene comparación y nunca la tendrá con ninguno del resto de los autores del COAC. Más allá de que cada año tenga más gracia o menos gracia (empiezo a pensar que me repito más que el gazpacho en agosto en la barriga de un gordo porque juraría haber puesto esto mismo en miles de posts carnavalescos de años anteriores…), José Luis García Cossio, el Selu, es un genio aparte de la Fiesta. Tiene un humor distinto, con puntos muy inteligentes –también los hay verdes y muy tontos-, y un “meterse en el tipo” que no lo tiene ningún otro chirigotero. Te mete la crítica y el repaso reivindicativo en mitad de un pasodoble, sin que te des cuenta, y con un doble o triple sentido impresionante. A veces, demasiadas, los pasodobles tienen más gracia que los cuplés. Se nota dónde puede desarrollar su personaje y dónde tiene “espacio” para meter golpes de humor bien elaborados. Este año, "Mi suegra como ya dije",como suegras, no tiene un repertorio tan bueno como los últimos años (viene de nuestro querido “Juaaaaan”, las gordas de la playa, los banqueros, las pepis…), pero la puesta en escena y la descripción de la relación entre suegra y nuera ya me hacen partirme de risa. Los cuplés muy cortitos y no muy graciosos, pero pasodobles, como ya he dicho, buenísimos, con muchos golpes y del nivel de este autor. Me gusta. Siempre estoy deseando escucharlo y saque lo que saque me parecerá bueno. Aunque no gane, siempre lo quiero ver hasta la final, para ver qué puede traer… pero hay años, lo reconozco, que no está como para llegar. Y la mayoría de las veces en la final termina repitiendo letra. Es así, el grupo que menos ensaya, creo yo, de todo el COAC…

Y de otras chirigotas me gustaría resaltar a la de San José de la Rinconada: “No te vayas todavía”. En preliminares me resultaron simpáticos, con buenos puntos, pero no lo suficientemente buena como para que, siendo de fuera, pudiera llegar lejos. Sin embargo, me equivocaba, porque en Cuartos tuvieron un pase buenísimo -por cierto, con un pasodoble precioso a su componente femenina-, y pegaron un puñetazo en la mesa, colocándose como una de las mejores chirigotas del concurso. Mucha culpa de ello también tiene que este año el nivel de chirigotas es bastante flojito para mi gusto, como decíamos al principio. En semifinales pegaron otro pelotazo y se merecieron, sí o sí, estar en la final para ganar alguno de los tres primeros premios. NOTA: Este párrafo está escrito antes del último pase de semifinales, cuando me enteré (y recordé) que en la Final habría 4 agrupaciones por modalidad, por lo que se merecerían, con mayor seguridad, estar en dicha Final.

Bueno, el punto más “polémico” de los últimos años: las Comparsas. Aunque veo que se me va a quedar un artículo una mijita largo, pero bueno, eso pasa por acumular tantas sesiones en un único post. Al final va a ser mejor como en años anteriores. Bueno, ya no hay solución. Mierda.

OBDC. Vale, esta comparsa para mí, no es una comparsa hecha para el concurso, sino para follar. No es para reivindicar, ni para llegar a una final, ni para conseguir contratos fáciles en galas y eventos. Es pa follá. Muchachitos con los ojos pintaditos, todos con barbita, con un tipo sacado de los mejores catálogos de Mango y con muchas referencias en el repertorio a amores fallidos o a las oportunidades contigo, que convierten al componente de la agrupación en un idílico novio perfecto. Pa follar, vamos.

Es una agrupación que empezó, como su propio título indica, siendo muy reivindicativa, diciendo las cosas por su nombre y oponiéndose al orden establecido: OBDC. Pero cuando fue creciendo el autor como compositor, los repertorios y la propia comparsa se fueron convirtiendo en un grupo de emuladores de Auryn, Back Street Boys o fuckers gaditanos. Suenan bien y son guapos. En la carpa lo petarán fijo.

Juan Fernández y Nene Cheza este año creo que no deberían ni destacarse…

Ley de Vida, de Antonio Martín. Celebrando sus 50 años saliendo, divide al grupo en unos veteranos y unos niñatillos modernos. Para mí, es de la mejores. Bien es verdad, que conforme va avanzando la actuación, el grupo se va desinflando y el popurrí termina siendo hasta aburrido. Lo mejor de todo: se mete con el tipo de las comparsas modernitas como el de Juan Fernández, con el característico tatuaje tribal que no sé a qué coño vino. Muy fuerte tiene que entrar con la presentación como para que la gente llegue atenta al final del popurrí… El pasodoble que escribió para la semifinal a modo de despedida le pegó un subidón a la comparsa. Fue un momento muy emotivo en el teatro, con un tío egocéntrico donde los haya, pero que lo ha dado todo por su Carnaval, hay que reconocérselo. Otro de los que cambiaron la Historia del Carnaval. NOTA: Habiendo escrito este párrafo antes del fallo del jurado, pensaba que pasarían a la Final por el “noveleo” de no despedir a Antonio Martín todavía, pero me equivocaba. Pasaron los Irracionales.

Los que tienen un premio como la catedral de Burgos, del accionista mayoritario de Nestea: Por Twitter es por donde más escribo de este autor. Bueno, pues quien quiera objetividad que cierre el blog y se ponga a leer otra cosa. Es imposible para mí referirme a este autor de manera no subjetiva, como comprenderéis. Aun así, siempre lo intento. Casi nunca lo consigo.

Pues este año, sacó una papelina del bolsillo del tipo de Los Parias que todavía tenía dentro, le puso tabaco de liar que se encontró en el pantalón que llevaba en Araka la Kana y le calentó una china de medio kilo que tenía escondida en las alas de cuando Los Ángeles Caídos y se fumó el cigarrillo. Se puso a componer y salió esta comparsa.

Es de las mejores de este año, no hay duda. Lo dije por Twitter el primer día que salieron y lo sigo manteniendo. Su letra ha dejado de valerme algo y todavía hay carajotes que la ven bien, buena poesía, pero totalmente vacía y sin sentido, salvo algunas estrofas que los que lo hemos conocido bien sabemos que esconde su “retranca”. Protesta, pero dando pataletas, no defendiendo a nada. No sé si me entienden. Coge la bandera de la lucha obrera, cuando ya nadie le ha dicho que la coja. Es más, la bandera ya la tiene gente como Bienvenido, Kike Remolino u otro cualquiera. Este ya está aburguesado, como él mismo decía hace más de diez años –así que imagínense a estas alturas de la película y con tanto ganado…-. Grupo espectacular, con vocecitas bonitas, un contrabajo ya por temporada –como Sergio Ramos en el minuto 93, que sorprende, pero en realidad ya no- y un tipo muy bonito, muy elaborado. Vamos, desde el primer momento es un finalista asegurado, ya el premio todos sabemos cómo funciona esto, así que no me voy a atrever a dar un pronóstico ni mucho menos, aunque ya creo que lo he dado...

Los equilibristas, con Zubiela y el Carli, la eterna vocecilla bonita que desde La Trinchera o El Vapor la llevo escuchando cada febrero. La verdad es que me gustaron mucho, no va a pasar a la historia de los Carnavales creo yo, pero merece la pena escucharla. Es muy bonita. Y tienen un final de pasodoble buenísimo, con un golpe de bombo bastante claro que da el subidón a la letra. También es seria candidata al primer premio.

Los irracionales, de Bienvenido. Presentación, para mi gusto, espectacular como siempre, con mucha elaboración musical. El repertorio, como ya he dicho muchas veces, está escrito en el decálogo del buen revolucionario sindical y obrero o del Partido Comunista. Cansa un poco tanta lucha obrera, tanta política podemita, tanto político corrupto. Lo expresa muy bien, de forma romántica y muy melódica –como siempre, no me digan que no serían capaces de tararear un pasodoble suyo, si lo hacen una vez, cualquiera de los que conozcan, ya están tarareando todos sus pasodobles desde hace 10 años-. Es bueno, indiscutiblemente, serio candidato al primer premio, aunque en semifinales pegaron un “patón” importante con bastante desafinamiento de voces. De letras estuvieron bien, sobre todo el que refiere a los amantes del Carnaval que somos de fuera, sintiéndose orgullosos de que su Fiesta sea reconocida universalmente, algo que muchos todavía no terminan de ver bien y que siguen encerrados con su localismo provinciano, mayor que el que quiere privar al mundo de nuestra Feria o nuestra Semana Santa, que ya es decir.

Tino Tovar no me ha hecho mucha gracia este año, demasiado flamenco para mi gusto. Suenan bien, muy Tino, pero meten demasiado flamenco en su repertorio y ni yo entiendo tanto de cante jondo ni me parece que suelan tener mucha suerte las agrupaciones que llevan tanto flamenco. Sólo recuerdo a “La Parra Bomba” como triunfadora, a finales de los 90. En cuanto a letras, este autor siempre dice las cosas de forma dulce, muy sensible, eso sigue presente. Sin embargo, esta vez, no va con el personaje, que supuestamente es un “gitano” descarao.

Los Carapapas, “La azotea”. Este sí que tiene vocecillas pegando gritios. Creo que este autor ya abusa un poco de esto, pero bueno, como suena bonito, pues tampoco está mal. Tiene muy buenos pasodobles, hay que reconocer que esta agrupación ya siempre es una candidata a la final, aunque repite muchísimo su estilo y hay veces que no sabes si estás escuchando (o viendo) a los duendes coloraos o a la de este año. Sobre todo, por ese color rojizo (este año violáceo) y ese decorado representando tamaños enormes frente al componente de la comparsa. No está mal. Un poco más flojito de letras que otros años. Si te gusta el Carnaval hay que escucharla, pero si no conoces mucho la fiesta, tampoco creo que esta comparsa sea la que sirva para enganchar a nadie. Por cierto, ¿os habéis fijado cuántas veces deja Nico de cantar? No, no tiene excusas. No se sabe la letra y punto.
Foto de cadizbook.es

La Eternidad”, de Martínez Ares, me enganchó desde que empezó la presentación igual que como acabó el popurrí del año pasado. Precioso. Empezó muy flojito, con un repertorio de coplas bastante discreto, pero con una idea muy bonita (aunque un tipo un poco macabro) y un juego de voces impresionante. Como dije en Twitter, me recuerda a las primeras comparsas que escuchaba de chico, las suyas mismas, del estilo de “Calabazas”, “Los Sonrisillas” o “El Vapor”, aunque esta última ya empieza a cambiar, tendiendo a una comparsa más moderna, de las que cambió la historia del Carnaval. Ya ustedes decidirán si para bien o para mal. Lo que sí estoy seguro es que lo hizo despertando a una modalidad que estaba dormida, con muy poco seguimiento y muy poca competencia. Ahora es imposible decir que no hay rivalidad o competencia en la modalidad cursilona del Carnaval. “Dicen los muy entendidos, que la comparsa…”. En Cuartos cantaron el mejor pasodoble, para mi gusto, de los que he escuchado este año, “Imagínate si recibes”. AQUÍ puedes verlo y escucharlo. Paradita en seco y a reflexionar, que a todo el mundo le falta un poquito. NOTA: Este párrafo, antes del pase del jueves, no contempla su última actuación, pero sí la tenía en cuenta para llegar a la Final.

Pues ya está, 6 páginas en Word para hablar este año de los Carnavales. Aunque cada febrero me convierta en la comentarista esa repelente de las olimpiadas, de Televisión Española, que critica todo lo que hacen los gimnastas hasta el más mínimo detalle, he sido mucho más escueto que otros años, pero tampoco quería que esto fuera el artículo interminable. Es más, apuesto a que muchos de los que se han metido ni han llegado a este párrafo. O han ido a buscar qué digo de una agrupación en concreto. Para terminar, a modo de jueguecillo, voy a poner mi apuesta para los premios de la final de mañana, os invito a que pongáis vosotros también en los comentarios vuestras apuestas:

Chirigotas:
1. “Mi suegra como ya dije”.
2. “No te vayas todavía”.
3. “Los del Norte”.
Comparsas:
1. “Los Peregrinos”.
2. “Los Equilibristas”.
3. “La Eternidad”.

Cuartetos:
1. “Los del Patronato”.
2. “Lo que el Viento se llevó”.