Roma. Parte II.

Segunda parte de un paseo por la ciudad de Roma y el Calcio italiano...

Inmersión en las Calderas, Tarifa.

Un nuevo vídeo con la inmersión realizada en septiembre en Tarifa, en la zona de las Calderas.

Primera mitad de la temporada.

Hacemos balance de los meses que llevamos aplicando la Metodología en Fútbol 7.

Adiós, imbécil.

Se cierra la puerta que más trabajo me costó abrir...

Colección de vídeos cofrades.

En esta sección podrás ver vídeos de Semana Santa de mi canal de Youtube

martes, 10 de enero de 2017

Roma. Parte II.

Para este artículo, la segunda parte de un maravilloso paseo por Roma, recomiendo leer la primera parte en este post: PARTE I.

 ...Vuelvo medio llorando, emocionado casi, dando un rodeo mayúsculo para evitar repetir la misma calle en sentido contrario, aunque ya haya repetido la mayoría de las calles del centro en otros eternos paseos.
Me hago pasar por autóctono, me alejo de turistas y otros grupos que lleven cámaras colgadas al cuello. Me muevo como si fuera de allí, como si fuera de camino a casa de un amigo o a casa de un familiar. No utilizo el mapa. Tampoco me hace falta ya. Pero me paro frente a las columnas enormes del templo de Adriano. Carcomidas, pero majestuosas, se hunden en el suelo varios metros más para decir “Eh, mira lo insignificante que eres, con lo que yo llegué a ser”. Me voy, mirando hacia atrás, pendiente de sortear a turistas y más turistas. Callejeo y evito distraerme con ninguna italiana. Ya en mi adolescencia me distraje con Manuela Arcuri y tuve bastante.

Llegué al Panteón, demasiados turistas para algo que ya conozco de memoria. Pobres, sólo siguen los consejos de una guía barata que les vendieron tres hindúes al llegar y no conocen lo cerca que están del elefantito de Bernini y de Santa María Sopra Minerva, de sus techos azules o sus vidrieras que dejan pasar la luz como si el mismísimo Dios estuviera haciendo acto de presencia.

Me marcho. Cruzo y paso un estadio, el que hubo hace menos de mil años en la Piazza Navona. Sus estatuas imponentes en el centro te hacen olvidar que ahí hubo más de una cuadriga destrozada por el odio de las gradas, como más de un extranjero en la Serie A, incapaz de sostener la presión de los tifossi y de un ambiente tan peculiar. La cruzo para beber agua en una de sus fresquitas fuentes puestas en el suelo, pero me dirijo al Campo di Fiori, ya es hora de que vayan recogiendo los puestos del mercado.

Cientos de zingari o gitanos pegan gritos llamándose unos a otros. La mayoría ríen a carcajadas mientras discuten sobre la pretemporada y la Eurocopa, “porco tedesco”. Todo me recuerda a casa, a Sevilla o Andalucía. Mediterráneo, sur y latín. Montones de basura ensucian los pies de la estatua de Giordano Bruno. Allí de pie, con su capucha, como cualquier ultra. Quemado por llevar la contraria en su tiempo y considerar al mayor de los astros como una estrella más, sin darle más importancia que la que tiene, superando a Copérnico y asustando a los contemporáneos. Por eso llevaría la capucha puesta, para que quienes siguen encumbrando a soles ridículos sin prestar atención a lo que verdaderamente tienen alrededor le señalen por enamorarse de lo poco habitual, de lo menos estético, menos llamativo. Me quedé mirándole a los ojos. Nos mirábamos. Impone mucho cuando te fijas en su cara, normalmente poco iluminada por el efecto de su capucha. Ahí seguía de pie. Tuvieron que pasar siglos para que pudiera decir “Lo dije”. Así que su victoria le sabría mejor. Me fui no sin antes dejarle una mueca, una sonrisa leve.

Me asomé al Tíber. Un par de meandros y llegaría al Teatro de Marcelo. Mejor conservado que muchos de los teatros y estadios de fútbol de Italia. Parece que el Mundial del 90 fue el último empujón de reformas que algunos estadios vivieron y ahora están condenados a caerse poco a poco entre sus ruinas, como ya pasara con otros estadios algunos siglos antes.

Vi cómo el río escondía tanta historia, mucha de ella anclada en el fondo sin que nadie la rescate. Recordé al Libanese negociando con los Servizi Segreti a los pies del Puente de Sant’Angelo y cómo esa serie-novela-drama-historia me llevó a una Roma verdadera, más decadente que la que veo de visita, la Roma de la Magliana o Testaccio. Recordé, al hilo, la frase -totalmente verídica- de un miembro de los Savastano, en Nápoles, que decía “Aquí en Napóles el que pega más tiros es Hamsik, pero yo no fallo tanto”. Y también al hilo, recordé cómo Hamsik tuvo que mediar en la final de la Coppa de Italia entre Nápoles y Fiorentina para que Gennaro di Tommaso permitiera comenzar el partido, tras una hora de retraso por las presiones realizadas por el líder mafioso. Otras tantas historias recogidas por Enric González se me vinieron a la cabeza. Me entraron ganas de leer su libro de nuevo.

Un torrente fuerte de agua baja por el Puente Garibaldi, justo antes de la isla tiberina, arrastrando toda la porquería que sueltan sus excelentísimos cardenales, esa parte noble de la ciudad eterna que no para de criticarla pero que sabe lo importante que es en la historia y la fe de sus tifossi. Nunca conviene dejar de lado al público, como la Lazio hizo con sus ultras en el Estadio Olímpico romano, que siguen protestando a día de hoy por un reparto extraño de los asientos y la ubicación de los ultras.

Ya veo de nuevo la Piazza Venezia, se acaba la enorme caminata que comenzara en el mismo punto casi. Me resisto a terminarla. Todavía hay luz. Es tarde, pero hay luz. Me da tiempo, pensé. Así que en vez de volver a bajar hasta el imponente Colosseo, subí hacia el Mercado de Trajano y me escondí por la Vía della Pilotta, que no del Palone, como si mi madre me estuviera buscando o estuviera preocupada por dónde estaba. Bajé por su estrechez, rodeado de sus preciosas casas, con hiedras y buganvillas subiendo hasta la planta alta por sus desconchadas paredes, cruzando un par de arcos, tras la Galería Colonna y la Pontificia Universitá Gregoriana. Casi en un abrir y cerrar de ojos (in ictu oculi), cuando menos te lo esperas, después de tanta estrechez y en un hueco demasiado poblado que forma la Piazza, aparece la majestuosa Fontana di Trevi.
Embelesadora. Blanca perfecta. Recién restaurada. Con cientos de turistas a sus pies haciendo fotos, tomando helado, tirando monedas de espaldas, la imponente estatua desafía a quien todavía prefiere visitar otros lugares del mundo antes que su plaza. Neptuno poderoso, esta vez sin tridente, pero con un par de tritones, amenaza y te hipnotiza, mientras los fuertes chorros que caen como pequeñas cascadas le sirven como musiquilla que acompaña el hechizo. Agripa y Trivia vigilan la escena en un segundo plano, como esos policías urbanos que controlan a la masa de chinos y japoneses que hacen como que no se enteran de nada. Detrás, de fondo, aunque no me dé cuenta, hay un arco imponente con impresionantes columnas que surge del palacio Poli, el edificio que parece estar en otra plaza distinta.
Ahora sí, se acabó el viaje. Igual que la última vez que vine. Sentado a los pies de la Fontana. Con los ojos vidriosos y a punto de reventar a llorar. Por insignificancia, por la emoción, por no estar en el mejor momento, por mi admiración a Roma, su historia, su fútbol y su personalidad tan cercana a la nuestra en el sur… no lo sé. Pero la Fontana no deja levantarme. Neptuno sigue mirándome y ordenándome que le admire. A él y a sus acompañantes. Todos blancos impolutos. Sigo sentado, ya sólo escucho el agua caer al nicho. No hay pensamientos, ni recuerdo nada. No hay más. Toda la filigrana y maravilla del barroco plasmada en piedra.
Cuando me pongo de pie caigo en la cuenta de lo tarde que es. Ya sí es casi de noche. Toca volver al hotel. Si fuera otra época me cerraría la sudadera, me pondría la capucha y metería las manos en los bolsillos. Nadie podrá discutírmelo, sé que llevo razón. Algún día veréis el Calcio y lo diréis.


Nota del Autor: Artículos dedicados a beinSport, que me está ayudando a vivir el ambiente de ese fútbol podrido y a veces casi tercermundista como es el Calcio después de muchos años encerrado en mis propios equipos y en mis libros y apuntes; y a la revista Panenka, que a través de su proyecto, demuestra que es posible gustarte el fútbol y la cultura a la vez.

lunes, 2 de enero de 2017

Inmersión en las Calderas.

¡Buenas! ¡Me alegra que hayas vuelto a visitar mi blog! ¡Y Feliz Año Nuevo!

Hoy, como primer artículo del año, publico un vídeo que tengo de una inmersión realizada a las pocas semanas de la que publiqué recientemente. Mi padre volvió a visitar el pueblo tarifeño y realizó otra inmersión espectacular en las aguas del estrecho, por el mes de septiembre. De nuevo con Scorpora, cómo no. Esta vez, la inmersión fue en "Las Calderas", pero no en las propias calderas del barco hundido, del que hablaremos en otro post más adelante...

Espero que disfruten con el vídeo. Son 50 minutos aproximadamente y ya se nota mejor manejo de la maquinita que, como dijimos en el otro post de buceo, se está estrenando poco a poco y “por partes”.

lunes, 26 de diciembre de 2016

Primera mitad de la temporada.


Esta temporada está siendo un poco especial para mí, puesto que después de muchos años entrenando, este curso estoy sin un equipo, pero por decisión propia. Como ya sabréis de posts anteriores, mi labor este año en la AD Nervión fue crear y controlar una Metodología de trabajo para las categoríasde fútbol 7, de manera que todos los equipos intentaran jugar con el mismo patrón y con un modelo único de trabajo y desarrollo.
Evidentemente, eso es una ardua tarea para un club local, semiprofesional, con demasiados equipos bajo la responsabilidad de una única persona. Aun así, se está intentando realizar de la mejor manera posible. Y no van mal las cosas.
 Desde el principio advertí que los resultados no podían ser la prioridad, que teníamos que dejar los egocentrismos propios que últimamente se vienen mostrando en los entrenadores o monitores en el fútbol base y preocuparnos de lo verdaderamente importante: el juego del equipo, los chavales y el club. De todas formas, la AD Nervión y CD Antonio Puerta, siempre serán un club competitivo, muy competitivo, por lo que el gen luchador y vencedor sale en el terreno de juego, se quiera o no, sobre todo a estas edades. Y en las clasificaciones de las distintas ligas se puede ver.


Pero en los papeles y en las páginas de actas de la Federación no viene cómo están jugando, ni cómo se está creando y fomentando un potencial que en el futuro nos puede dar muchísimas alegrías. Y os puedo asegurar que pese a no ser demasiado valorado por mucha gente, en los próximos años el club va a tener varias camadas interesantes de jugadores. Aunque, como es lógico, de media temporada no se pueden sacar muchas conclusiones, sí se puede asegurar que si se continúa este trabajo de la forma en la que se está haciendo y se perfeccionan algunos detalles para mejorar, el club puede crecer considerablemente y crear una cantera fuerte, sólida y competitiva, como nos gusta en Nervión.

La idea probablemente será extenderlo a fútbol 11, pero actualmente se quiere completar el desarrollo en la parte de fútbol 7 y ver los resultados al final de esta temporada. Aunque lo verdaderamente importante será ver cómo siguen esos chavales comenzada la próxima temporada y volver a trabajar su desarrollo deportivo. Espero poder ver la progresión que se espera, sobre todo de aquellos equipos que han sentido el método como algo propio y lo han llevado a cabo con el mayor de los respetos y fidelidad. Estoy seguro que funcionará, aunque pueda pecar de inmodesto.

No voy a destacar a ningún equipo en particular, pero os invito a que sigáis a los Benjamines y Prebenjamines, puesto que son los que más proyección tienen por delante. Aunque hay Alevines que será interesante seguir en las categorías de fútbol 11, porque, como dicen los entendidos, “prometen”.

Terminada la primera vuelta en casi todas sus ligas, felicito a todos los entrenadores de la cantera nervionense, primero por el trabajo realizado en su inmensa mayoría, pero también por tener paciencia conmigo y mis “críticas” cada fin de semana. Espero que se consigan todos sus objetivos, tanto personales como colectivos.


Feliz Navidad y feliz año nuevo para todos.

sábado, 17 de diciembre de 2016

Adiós, imbécil.

Adiós, imbécil. Adiós puerta oxidada, chirriante y pesada.

Tú, que en tu interior arruinaste la juventud de muchos y alzaste en semidioses a quienes nunca salieron de una biblioteca o de detrás de su mesa. Tú, que aterrorizaste por cada Navidad o verano con no dejar salir a nadie. Tú, que has visto pasar a genios hundidos por delante de tus pomos y nunca te ha importado, ni te has molestado en darles una vida digna. Tú, que saboreas cada derrota de tus esclavos y cierras rápido tus hojas para que el viento no entre y deje refrescar la mente de quien desea la libertad. Tú. Absurda condena de quien ama el progreso y la tecnología.

Ahora ya no eres tú. Ahora ya eres otra. Ahora te quedas siendo una puerta oxidada y caducada, que intenta modernizarse aunque le sobren abuelos en su interior, atemorizando con historias antiguas y ridículas de cómo asustaban a otros genios.

Adiós, imbécil. Ciérrate y piensa en los demonios que habéis creado.

jueves, 8 de diciembre de 2016

Roma. Parte I.


La sucia y caótica Roma se presentó una vez más ante mí. Y volví a enamorarme de ella.

Mientras mi madre se quedaba en el hotel, exhausta por la cantidad de calle que le hice recorrer andando por mi locura enamoradiza por San Giovanni in Laterano, me dirigí hacia la Piazza Venezia, andando -cómo no- por la Vía Labicana y observando cada desconchón de cualquier pared de la ciudad.
Paseando por el Ludus Magnus, junto al Colosseo, subiendo aquella eterna estrada empinada en la que miles de asaltantes pícaros, al más puro estilo mediterráneo, intentan venderte algo, me di cuenta cómo otros miles de turistas como yo -aunque no sé si tan enamorados de esa ciudad- pisaban las enormes piedras que conformaban un suelo imperial hace más de dos mil años, hoy llena de cigarrillos, folletos de publicidad y alguna que otra lata de refresco, sin detenerse un momento a valorar lo que verdaderamente tenían en frente. O a sus pies.

Menospreciado por el absurdo criterio moderno de la posesión y el famoso “fúpbol total” que algunos se empeñaron en clavar a fuego hasta en la más patética de las plantillas y pese a cualquier identidad propia que tenga un club o una selección nacional y saltándose cualquier cultura futbolística anterior, el Catenaccio, el Calcio y la Serie A pasaron al ostracismo del fútbol europeo y fueron pisoteados con indiferencia como las piedras de la Via Appia, Labicana o Merulana, pese a haber sido de las rutas más importantes de la Historia de la Humanidad.
 Los saqueadores aprovecharon el momento y destrozaron las instituciones del Calcio, pudriéndolo de corrupción y robos, profanando las catacumbas de los clubes, como si de las de San Calixto se tratase, y faltando el respeto de todos los aficionados italianos.
Las grandes potencias económicas fijaron sus ojos en la cada vez más pesada Premier inglesa, en la predecible Liga española y en un mundo fantástico televisivo que nada tiene que ver con el fútbol que realmente se debería destacar. Tiraron las columnas en las que se apoyaba la cultura futbolística de un país.

No son tiempos para la lírica en el fútbol italiano, me pueden reprochar, pero creo que habría que profundizar un poco más y analizar realmente el cambio que está viviéndose esta temporada en Italia, aunque ya viene arrastrándose cierta tendencia desde 2012, con Cesare Prandelli como estandarte.

Tras muchos años en los que el Calcio no ofrecía más que eso, “calcio” –patada en italiano-, varios equipos resurgen de la nada y dan vida a una liga desprestigiada y asqueada por quien no se fija en los valores tácticos y emocionales del fútbol. Como Enric González nos escribe en su magnífico libro “Historias del Calcio”, el fútbol italiano está lleno de anécdotas preciosas, de clubes y jugadores con encanto, de sangre mediterránea, de un sentimiento que por mucho que nos quieran vender los isleños nórdicos no tiene nada que ver con ellos y que nunca comprenderán, porque no es fútbol, es la ciudad y el barrio. En el pasado derby de la capital, en el Estadio Olímpico de Roma (imposible de visitar como turista tanto por la distancia, como por la prohibición de visitas guiadas), se vio una de esas fotografías -o vídeos en este caso- que plasman de verdad el pintoresco mundo del calcio y, sobre todo, del romano:
Y como esta, otras miles de historias que enamoran. Como el abrazo de Florenzi con su nonna, su abuela, que nunca había ido a ver un partido de su nieto y el día que va al Olímpico de Roma, su nieto le dedica el gol que además le daría la victoria a los giallorossi. Todas las viejecitas del país adoran a Florenzi desde ese momento. El ídolo de la senectud futbolera.


En la última Eurocopa se vio cómo los periodistas deportivos hacían el ridículo una vez más –la mayoría de los periodistas deportivos se debieron equivocar incluso el primer día de facultad rellenando sus datos en la matrícula- sin tener ni idea de qué podía ofrecer la Selección Azzurra. La típica soberbia española –madrileña al menos- propia de los tiempos de Flandes y Carlos V, se mezcló con la costumbre también española de menospreciar al rival y hablar sin tener conocimiento ni información. Muchos se pensaban entrar como en el saqueo de Roma -saco di Roma- de aquél 1527. Pero ni Del Bosque es Carlos V, ni Roma -Italia- está aliada con los franceses. Italia ha cambiado. Italia está renaciendo.

Este año, Juventus, Nápoles, Roma, Atalanta, Milán y Lazio dan vidilla a una liga que estaba bajo las cenizas del Vesubio, aunque hay todavía escombros por todos lados.

La Juventus de Turín sigue siendo dueña y signora del Calcio. En Europa ya asustaron hace poco al Barcelona en una final de Champions y en Sevilla llevamos viendo su poderío un par de años en la fase de grupos. Es el equipo que más componentes aporta a la Azzurra, incluso el esquema 3-5-2 que algunos no llegaron a comprender para ser Italia tan defensiva como pensaban (Camacho todavía piensa que 3-5-2- era el prefijo del teléfono de Conte). Tiene un bloque defensivo que ya lo quisiera yo en un proceso judicial: Buffon, Bonucci, Barzagli y Chiellini. Canela fina. Esa solidez defensiva hace que sea de los equipos menos goleados de Europa y que su sistema sea muy efectivo con carrileros como Alves o Evra. Aunque por delante tampoco se queda corto: Mandzjukic, Higuaín, Cuadrado, Khedira, Pjanic… Líder absoluto, siempre estará ahí, aunque no hay que olvidar que son los culpables de aquél “moggigate” y que son el club con más “permisividad” -digámoslo así- arbitral de Italia, el Real Madrid del país transalpino, hablemos claro. Aunque realmente no era el equipo del Duce.

La Roma, mi amada Roma, mi equipo italiano favorito, da una de cal y otra de arena, no termina de ser tan regular como la Juve, por lo que le va a costar alcanzar el liderato. Aun así, está emocionante la parte alta de la tabla y aspira a todo. Con un juego muy ofensivo que Spalletti, en su regreso a casa, ha conseguido mantener de su predecesor Rudi García, con Perotti, Nainggolan, Salah, Strootman o Dzeko, vienen de ganar el último derby en el Olímpico. Controlado todo, claro está, desde atrás por Danielle De Rossi. Pelos de punta con sólo acordarme de lo guapo que está con esa barbita. Pero para guapo el eterno capitán, Francesco Totti. Me parece ofensivo hablar de él en este blog indigno, todo un líder y un signore, dentro y fuera del campo, reconocido incluso por sus rivales (aunque no preguntes por el sur, Roma siempre será “Roma ladra” y todos los que viven en ella serán de la misma condición). En el aspecto defensivo, Fazio es el central que destaca, pero Emerson y Manolas le dan bastante fortaleza defensiva a esta Roma. Salen con el balón controlado, pero tienden rápidamente siempre a la banda en la búsqueda de la velocidad de Dieguito o Salah -ahora lesionado y reemplazado por Bruno Peres- y con el apoyo por dentro de Nainggolan o Strootman. El 4-3-3 les permite a veces variar las posiciones entre los 6 de delante, por lo que cualquiera de los nombres dichos anteriormente puedes encontrártelos rotando entre los 6 puntos del esquema. Lleva varios años recuperando su forma, convirtiéndose en un grande de Italia, de los que siempre le ha costado ser.

De Rossi y Bruno Peres celebrando la victoria en el derbi de la pasada semana.

El Nápoles no deja la cabeza de la tabla. Recuperó su esplendor ochentero maradoniano hace unos años y ahora no quiere perderlo. En Octavos de Champions y despuntando en su país, a los pies del Vesubio, el Nápoles de San Paolo –o Napoli en literatura italiana y Nápuli verbalmente parlando- vendió a Higuaín por un pastizal irrechazable y consiguió reforzarse de maravilla este verano. He visto pocos partidos –contra la Roma el más completo y perdieron 1-3- así que no puedo opinar en profundidad, pero en lo poco que he visto, el 3-5-2 no lo pierden tampoco -fue uno de los primeros que recuperaron este extraño sistema en Italia-. Y cómo no hablar de la espectacular delantera que tienen con Hamsik, Insigne, Callejón y Mertens... imposible de creer que no tengan gol y sólo estén cuartos en la tabla, empatados con el Atalanta y la Lazio. Sí, he dicho Atalanta.

Y digo bien. Este año hay un Atalanta curioso, que hace un par de semanas le echó cara a la Roma y que está entre los puestos europeos. Juego vistoso, ofensivo, con bastante posesión y con un “PapuGómez que no conocía de nada y que es la clave de este equipo, junto a Kessie, otro delantero bastante peligroso.

El Milán y el Inter, dos clásicos de los que es imposible hablar por separado. Uno recobrando la vida y perdiendo a Berlusconi y el otro perdido de la mano de Dios. Tras el derbi della Madonninna, el Inter pese a conseguir el empate in extremis, se pierde por la mitad de la tabla, sin competición europea y con una inversión económica importante. Los chicos de la casa Pirelli se llevaron a Banega, ahora suplentón cuando al principio lo jugaba todo de manera indiscutible. Antes se llevaron a Medel -central o mediocentro defensivo importantísimo en el equipo- y Kondogbia –contundente en el centro del campo, pero un poco perdido ante la falta de compañeros que completen su recuperación, por ejemplo el propio Banega-. No son pocos los partidos que ha tenido que ver su Director Deportivo en el Sánchez Pizjuán. Dependen de Icardi, un delantero italo-argentino que no termina de despuntar como jugador top y que su nivel de nerviosismo en cada partido hace que sea fácil de desconcentrar, si eres un central veterano o medio inteligente.

El AC Milan, mucho más serio y elegante en el juego, más “italianizado” en el sentido táctico de un partido, con Bacca -ahora lesionado y tanteando el mercado para una posible marcha- y Niang en la delantera. Parece haber resucitado tras unos años en los que no han pisado estadio europeo por su mala clasificación casera. Con 32 puntos, comparte la segunda y la tercera plaza con la Roma, un duelo precioso que veremos el lunes 12 y que puede marcar mucho el devenir de la temporada. Cuando decía que es un equipo más “italianizado” me refería también a que este club siempre ha contado con más paisanos que su amigo Inter, acostumbrado a tener que buscar en el extranjero. De Sciglio, Abate, Donnaruma -el nuevo Gianluigi que cubrirá la portería de la Nazionale-, Locatelli… dan buena cuenta de esto que digo. Aunque siempre tienen a su brasileño de turno, como Robinho, Ronaldinho o Ronaldo Nazario. No es mal equipo en absoluto. Viendo las alineaciones empleadas desde el principio de temporada, impone bastante respeto. Puede que no tanto como las que tenía a Gattuso, Pirlo, Van Basten, Seedorf o Maldini, pero sí como para estar en el top 3 de la clasificación italiana. Por eso, el exigente San Siro -Giuseppe Meazza también cada dos semanas-, ya ha fischiado -silbado- a sus jugadores en esta temporada, porque pese a la clasificación, el juego del equipo se queda a veces atascado y no muestra ser o querer ser, lo que sus aficionados pretenden ser.

Y por extenderme demasiado en el Calcio italiano, sin darme cuenta llego a la tienda Puma de la Via del Corso, pasada ya en demasía la Piazza Venezia con su alarde de patriotismo ondeando enormes banderas tricolori sobre el monumento a Vittorio Manuelle; pasada incluso la Piazza Colonna con su batalla grabada de Marco Aurelio venciendo a los germanos, pero pisada por San Pablo por imposición de un Papa inteligente; casi en la Piazza di San Claudio, justo después del Palazzo Chigi, donde el gobierno tiene su sede y el Presidente de los Ministros reside. Allí, a los pies de otros dos grandes ministros, Buffon y Chiellini, doy con una sudadera que no dudo en probarme, oler y sentir, aunque sea pleno mes de julio. Esa sudadera se viene conmigo a España. Y el Calcio este año me acompaña. Quien lo quiera que disfrute; quien no, siempre tendrá la oportunidad de comentar con José Antonio Camacho y Manu Carreño lo maravillosa que es la selección de Portugal

Continuará...