La mujer de las mil caras de Hollywood


Con la mirada altiva, por encima del hombro, del estilo de Elizabeth Taylor en “Cleopatra”, fue como la conocí. Rodeada de sus compañeras de escena, riendo y dejando su mano a medio caer, mientras bromeaba con cursilerías propias de la edad y del colegio en el que estaba, una Sandy (Olivia Newton-John) en el instituto de Rydell High School, pero con Marcelo Spínola. Me di cuenta de su tirantez de niña de colegio de pago y la ironía constante de Kate Capshaw en “El Templo Maldito”. Me encanta ese humor. Al tiempo, se convirtió en Madeleine, o en Judy Barton, esa mujer que aparecía allá por donde iba el detective John 'Scottie' Ferguson. Al igual que Kim Novak, mi chica se me aparecía por todos lados y su sonrisa la veía donde no debía.

La besé. Tardé en besarla, pero la besé. Aquella mirada fija, sin sonrisa y los ojos oscuros de Natalie Portman, felices mientras que escondían algo de tristeza. Fue un beso intenso, como el de Deborah Kerr y Robert Taylor, mientras Roma ardía y caía a sus espaldas. Su piel clara y su melena me hacían sentir con calma, distinto a lo que por fuera vivía. Y aunque sus dos años por delante de mí la convertían en una mujer madura del mundo audiovisual, su inocencia y la cara sonriente y juvenil de Judy Garland la convertían en una pequeña niña frágil y adorable.

Vivimos los años juntos, a veces con más alegrías, tornando su faz a la de Katharine Hepburn desayunando en la puerta de un Tifanny´s; y a veces con más “dolores”, convirtiéndose en una Bette Davis en “Eva al desnudo”. O incluso peor, la hermana de baby Jane, cuando se da cuenta de que quien le intenta arruinar la vida es de su propia sangre. Pero siempre, la solución para volver a poner las aguas tranquilas era simplemente vernos. Su mirada, a veces impaciente, a veces intranquila y a veces soñolienta, me hacía respirar aire puro, aire fresco. Conseguía pasear en la tranquilidad de mis pensamientos al acercarme a su pecho, a su corazón. La calma de Diane Keaton en cada película de Woody Allen, la inspiración que provoca en cualquier personaje masculino. La madurez, la mujer, y la sencillez aparente de Mia Farrow. Y la sensualidad, escondida debajo de muchas capas de cebolla de mujer, hacían de Raquel Welch y Brigitte Bardot las protagonistas de su cuerpo, en esas noches en las que pude -y puedo seguir, ahora más que nunca- disfrutar de su cintura, mientras desaparecían las mujeres que estaban cubriéndola de prejuicios y miedos absurdos por fuera de su ser.

Así, junto a una claqueta negra y de colorines, repitiendo las escenas cuantas veces haga falta y sonriendo a la cámara, me casaré con esa musa del cine, esa mujer que entre cajas negras empezamos escondiendo nuestro secreto y que cada día tengo la suerte de verla a mi lado. Esa mujer que no llegó a trabajar nunca en el cine, pero se ha convertido en la protagonista de mi película favorita, la mujer de las mil caras de Hollywood.

El COAC 2018. Parte II.

Siento tener que haber puesto el tema del carnaval en dos partes, pero a veces me enrollo escribiendo y al final sale un tocho pesaísimo y la gente deja de leer los posts a la mitad...

Para hilar con el final del anterior y antes de meternos en materia "comparsística", comentaré una simple opinión, mezclada con un poco de casualidad y algo de curiosidad:

El Ayuntamiento de Cádiz prometió (er Kichi pa los amigos) que el Carnaval de Cádiz iba a ser independiente, que no iba a estar bajo los hilos de un Patronato ni del Ayuntamiento. Esto hizo que muchísima gente lo votara. No miento. Y es una muy buena idea, porque entre 2000 y 2015, el concurso ya era una auténtica mafia calabresa, que llegaba a chantajear de forma descarada hasta con el orden de las actuaciones. Así de fácil. Era una promesa bonita por parte del nuevo alcalde. La curiosidad se mecla con la casualidad de que, para despedirse bien, el jurado fue elegido hasta por el mismísimo alcalde, en 2017. Y los finalistas, así como los campeones de las modalidades, tenían un cierto color violáceo, con mensajes propios de un programa electoral muy reconocible y de caracter ultrasocialista o ultracomunista mejor dicho. Vera Luque y Bienvenido. Ahí se acabaron los hilos del Ayuntamiento.
Este año, el jurado lo componen gente "de la tierra" y "del concurso". Por ejemplo, Jesús Monje, antiguo componente de comparsas. Y que, creo, que están cerrando filas en cuanto a las agrupaciones y están haciendo filtros propios de los noventa, resucitando el tema de agrupaciones sevillanas, frente a las locales. Ahora bien, este tema tiene mucho donde cortar. Soy capaz hasta de hacer una tercera entrega, cuando termine de opinar de las comparsas.

Ahora sí, continuamos con las comparsas:
Para mí, la favorita es la de Martínez Ares, por su mensaje andalucista (que no nacionalista, ni socialista muchísimo menos) y por lo que ha significado siempre para mí este poeta gaditano en mi ideología sobre Andalucía y el amor a nuestra tierra. Cuando digo "favorita" me refiero a que es la que más me gusta. Se limita un poco al "monotema", pero el caso es que este tema sí me gusta. Y lo aborda con un nivel cultural fabuloso, refiriendo a Machado, Lorca, Alberti, con un tipo que llega a ser barroco, sobrecargado de elementos con un mensaje y un trasfondo maravilloso, siempre homenajeando a la tierra nuestra y a la condición social (el yugo, el manto, el antifaz, la corona... por dios, escuchen el popurrit donde se va despojando de las vestiduras). Me encanta. No ha habido un pasodoble con el que no haya terminado yo diciendo "ole!". En semifinales estuvieron soberbios, quizás el pasodoble del niño con cáncer es más propio de una noticia de Antena Tres, pero también es preciosa esa letra. En años anteriores, el autor iba in crescendo, es decir, empezaba flojito y el contenido de sus letras iban mejorando conforme iba avanzando el concurso. Pero este año, como dice en la presentación: "viene que muerde". Aún así, no la veo para ganar, hay que tener una cultura y un conocimiento del poemario andaluz y artístico, así como hacer un análisis tan profundo de la caracterización, que no creo que el Carnaval de Cádiz sea el mejor foro para hacerlo. No voy a adentrarme más en la crítica que puedo hacer sobre el público del Falla, el gaditano o los fánaticos actuales de las comparsas. Lo dejo ahí.
La que sí veo favorita para ganar y también la veo de un nivel estupendo desde el principio del concurso son "los pollitos". Sí, 'los Prisioneros' de Zubiela, Subiela... o como se diga. Sí es cierto, que la forma en la que se les desencajan los ojos (no, no es la pintura y el maquillaje del tipo), la tensión con las cuerdas que tienen de atrezzo y los tics desenfrenados que más de uno muestra sobre el escenario, hacen sospechar del tráfico de estupefacientes que tiene que haber una hora antes de la actuación de la comparsa en camerions... pero bueno, si el jurado tuviera que hacer controles antidoping para pasar a la final, el concurso acaba a las dos semanas... Por eso, mejor valorar las buenas letras (para mi gusto no del nivel de Aragón o Ares) del Chapa, con un pasodoble muy bonito, con final fuerte, de "golpetasso y pellizco" como se dice. Además de una presentación muy fuerte y un popurrit que no aburre, como muchos comparsistas que se van por las ramas, nunca mejor dicho, por aquello de los pajaritos.


Tino Tovar sigue a su bola, diciendo que se despide y tal, pero con una suavidad, una sensibilidad y un tono musical tan entrañable... es una comparsa hecha por una madre, por una mujer sensible, es súperfemenino. Me gusta, pero no trae nada nuevo para mí. Aún así, la veo en la final. La idea está chula, pero es otra fumadita de Tino, que lleva unos años superliao con los tipos que presenta.
Juan Carlos Aragón trae a los Panteras, disfrazados como Noches de Bohemia, con la música de los Millonarios. Y nada nuevo bajo el sol. Sigue siendo víctima de un complot judeomásonico contra su persona, el mundo contra él, el carnaval y la gente del carnaval contra él y nada más por eso tiene que ganar. Pues no sé. Me aburrió como una ostra en preliminares, me volvió a aburrir en Cuartos y en semifinales me llamó más la atención por dos pasodobles muy buenos a su madre y al rey Felipe. El primero levantó a todo el Falla -también normal porque cada vez tiene más berracos detrás que, traiga lo que traiga, van a bailarle el agua-, porque era un poema precioso, no lo niego. Y sentido, lo sé, porque el cariño que le tiene a su madre es enorme. Más que nada porque es la que ha tenido que soportar -y permitir- todo lo que ha hecho la criatura en su vida. Y ahí lo dejo, que no tengo dinero pa abogao. El del rey Felipe me recuerda mucho al de Los Inmortales, al de la Reina Leticia que si le daba la mano a Aznar, blablabla... seguimos cortitos de originalidad. Cuplets de "pedo-caca-culo-pis", atrás quedaron ya los chirigoteros que él tenía -aunque la modalidad de comparsas da penita en los cuplets- y un popurrit que se hace larguito de narices. Que no opinéis lo mismo que yo es buena señal, siempre os lo digo, tenéis la oportunidad de escribir más abajo como comentarios.
La comparsa de Kike Remolino, 'Los campaneros' me la ha pasado en podcast un compañero de trabajo esta misma mañana. No es mala, pero no la veo en el top five. Donde sí veo a la comparsa de Iván Romero, un grandísimo cuartetero que lo comparo, como dije en twitter, con el Bienvenido o el Tovar de finhales de los '90, "Los Musiquitas" o "El Cielo de Cádiz", y creo que en unos años van a pegar un pelotazo. Me gustaron muchísimo la otra noche de Cuartos y espero que en semifinales -es la última agrupación de esta fase- no defrauden. No sé si llegarían a la final.

Poco más puedo hablar de las comparsas, quizás mencionar a los "Juan sin miedo", que los veo bastante flojitos, la verdad. Pero con este jurado, quién sabe, lo mismo en comparsas deja pasar a la chirigota de Burgos, que ya es un clásico...

Y hasta aquí mi opinión este año del concurso de agrupaciones carnavalescas de Cádiz. Lo que escribo a continuación es más política "cultural", que cosillas del concurso. Podéis dejar de leer si no os interesa y dejar un comentario. Lo entendería perfectamente...

Todo lo que se ha hablado de los "sevillanos" este año, no es más que refrescar un poco aquél absurdo criterio que parecían tener los jurados de finales de los '90 con la chirigota de Carmona, la del Canijo, que por más buena que fuera, nunca conseguía llegar a la final. Eso pareció desterrarse, pero a medias, porque cuando el Canijo consiguió entrar -y ganar- una final, el grupo ya era de Cádiz, sólo el autor no lo era. Aún así, Alvarado consiguió colarse en una final y quedar tercero con aquellos "Esto es pa verlo". Eran muy buenos y parecía que esa absurda rivalidad "del peaje" quedaba muerta. Pero no estaba muerta, estaba de parranda, como Peret. Estaba escondida. Si nos metiéramos dentro del mundillo del Carnaval, comprobaríamos que el postureo ese de "da igual de donde vengan" es una mentira como una catedral (de Burgos mismo, ya que también agrupación de allí) soterrada por el Patronato y por petición de Teófila Martínez, que llegó a provocar que se puntuara negativo a aquella agrupación que hablara, SIMPLEMENTE HABLAR, de Jerez de la Frontera y/o de Sevilla. No me estoy metiendo la vacilada de inventarme nada, esto es cien por cien verídico. Cuando el resto de poblaciones vieron que habían abierto la barrera del peaje, otros pueblos y municipios de la propia provincia de Cádiz y del resto de Andalucía dijeron "esta es la nuestra" y pidieron también el mismo respeto, como es lógico. Cuando Kichi suelta el Patronato, recae en las manos de un pueblo puramente gaditano, muchos de ellos de los que no creo que hayan sobrepasado las Puertas de Tierra y eso, es como para un sevillano, darle el poder de la Semana Santa a uno que sólo sale en la Quinta Angustia y en el Calvario, porque ya la Puerta Osario le parece el extrarradio, y sea más clásico y más rancio que la confitería de la Campana.
Opinión totalmente personal y subjetiva (como casi todo lo que escribo aquí): cuando una fiesta pierde su seña de identidad y se convierte en una atracción turística, la gente del pueblo deja de tener interés por la fiesta. El turista, el que ve la fiesta desde fuera y como si fuera un "show", al final abandona esa fiesta, por lo que puede llegar a desaparecer o, por lo menos, a perder su esencia. ¿Qué quiero decir con esto? Pues que entiendo perfectamente, que llegados a este nivel en el que medio Falla sesea como sevillano o como oscense, que la mitad de las agrupaciones no valen un duro por el simple hecho de no tener el "ángel" y el desparpajo natural de Cádiz, que hace tanta falta en unas tablas del Falla, alguien tome medidas. Y no tiene derecho ningún sevillano a quejarse, cuando estamos deseando que se reduzca el cachondeo en nuestra propia tierra de la masificación turística que estamos sufriendo, no sólo en Semana Santa y Feria. La famosa frase "pero ustedes no dejáis entrar en las casetas", una de las mayores mentiras y tópicos "intra-andaluces", no es más que el escudo y el argumento tan recurrido para hacernos ver que, al fin y al cabo, es una fiesta local, por lo que tienen derecho a defenderla como consideren oportuno. Más allá de eso, como siempre he pensado, si nos nos dejan entrar, "po que les den". Pero, insisto, no tenemos derecho a ningunear el concurso ni a criticarlo porque hayan "cerrado filas" y hayan filtrado sólo a los que van a quedarse. Entiéndase "van a quedarse", como esos locales que no van a dejar esa tierra cuando acabe el show del COAC, cada vez más show, como dije en el primer artículo, con letras menos locales, más ambiguas y políticamente correctas para no ofender a nadie de más allá del barrio de la Laguna.
No sé si ha quedado clara mi postura. Siempre me ha jodido mucho esa opinión cerrada, cateta y oscura que tiene el gaditanismo más profundo sobre nuestra ciudad, pero he visto Carnaval -y oído- sin importarme mucho y sin hacerme sangre por las decisiones finales del jurado o las letras de cualquier mindundi con exceso de anticapitalidad; porque cuando han necesitado dos duros para sobrevivir como agrupación, se han tirado al suelo por las monedas que le tiraban desde la Caja San Fernando en la Plaza de San Francisco, la chatarrilla que les pagaban los salesianos cada verano y, ahora mas de moda, las discotecas más punteras de nuestra ciudad. Por eso no me agobia. Me limito a disfrutar, sin hooliganismo, ni fanatismo, tan de moda con algunas agrupaciones.

Pues me ha vuelto a quedar un post largo de cojones, perdón por la expresión, pero siempre me cabrea no controlarme cuando hablo de algunos temas.
Esperando ya la Final para disfrutarla, de uno u otro modo, con la costumbre del cartucho de pescaíto que me como con mi novia en casa, os deseo feliz Carnaval y, lo que más me gusta, próspera Cuaresma que entra.

¡Me encantaría que opinárais también vosotros en el apartado de comentarios!

El COAC 2018. Parte I.

Hoy escribo desde un sitio poco habitual, mucho menos para hablar de Carnaval, pero es donde "me sale". Estoy escribiendo para otras cosas y tenía la necesidad acuciante de dar un paseo por el centro, por la judería, por la calle Temprado y visitar algunas zonas de Sevilla que, con este frío, parece otra ciudad distinta.

El concurso acaba este fin de semana y no he hablado todavía de las agrupaciones de este COAC 2018. Cada vez me cuesta más, me estoy empezando a aburrir mucho oyendo sieeeeempre lo mismo, de los mismos autores y, salvo honrosas excepciones, el COAC se está convirtiendo en algo súper-preparado y con mensajes políticamente correctos, que no se los creen (y dudo que incluso algunos lo entiendan) ni los propios autores y componentes de las agrupaciones. Este año, especialmente, está siendo muy aburrido, sin demasiadas novedades, con chirigotas muy espesas, con muy pocos golpes, y comparsas de la LIGA BBVA, es decir, que sólo dos merecen la pena y hay tres o cuatro que a veces parece que no quieren llegar a la final.

Foto de codigocarnaval.com
De chirigota he visto poco, he tenido que dejar de ver algunas que estaban echando y pasar del Carnaval durante la actuación de la agrupación. Esa es otra, ya busco poco por internet, salvo algo muy preciso, no me pego "el tute" de buscar todas las agrupaciones para poder valorarlas como si fuera el mismísimo Paco Alba o María la "yerbabuena" desde los cielos. Busco las tres o cuatro punteras y como me aburran mucho... turn off! Prefiero escucharlas en directo, con ganas de Carnaval, no con "mono", que a veces se pierde la pasión precisamente por esa necesidad de droga, de consumo. Ver tantos vídeos en youtube del Carnaval es como ver tantísimos vídeos que hay de la Semana Santa de Sevilla, algunos de pésima calidad y con peor pulso que el mío. Y lo dice uno que bien podría ser el "tonto de la cámara" del grupo de mis amigos, que durante muchos años me he llevado una Canon, una Pentax o una Sony (ésta sólo un día) y que se pillaba unos rebotes de narices si salía una señal de prohibido aparcar justo cuando reviraba un palio... bueno, en fin, que ya voy al grano, a lo que me gusta y al momento, para "sentirlo" un poco.

En cuartetos, sin duda, el que más me ha gustado es el del Morera, que por fin han vuelto después de varios años "escondidos", esperando a que se pase la modita de los "niños". El del Gago sigue teniendo el mérito de hacerlo completamente en verso, por lo que los chistes o golpes son mucho más complicados, tienen más "doble-sentido" y son como más "rebuscaillos", pero me parecen bastante buenos. El Morera tiene mucho arte. Así, a secas. Y cada dos líneas de guión, hay un golpe con el que hartas de reír. ¿Qué evalúa el jurado? Pues ni Dios lo sabe. Por eso, en esta modalidad no me atrevo a hacer ningún pronóstico.

En chirigotas, como he dicho (o se ha debido interpretar de lo que llevo), no me ha gustado casi nada, ni el mismísimo Selu, con el que cada año me espero una genialidad. Este año no, "Un grupo de guasa" trae al Selu de la peña flamenca "Enrique el Alienígena" o "La Banda Alegría": muy poquitas gracias, un par de chistes muy repetidos ya en semifinales y un teatrillo entre Selu y Josemari. Este año no me ha gustado casi nada de lo que ha llevado todavía al Falla. No sé muy bien cómo han llegado hasta semifinales. La decisión del jurado parece haber jodido mucho a los fans de la chirigota del Bizcocho, que el año pasado pegaron el pelotazo llegando a la final, siendo de Sevilla (aquí quiero recordar que fui yo el que le dio suerte con mi opinión de la agrupación en preliminares), pero que este año no ha llegado ni a semifinales. Cuando realmente este año es igual de mala que el año pasado, unos cuantos golpes en el popurrit -que no se olvide que es con lo que la gente se queda de una chirigota, junto con los cuplets (más que demostrado y comprobado por amiguetes de dentro del Carnaval)-, un tipo gracioso y varios juegos de palabra. Pero está a años luz de una buena, buena agrupación carnavalesca de chirigotas. Bien es verdad, que con lo que ha llegado a semifinales, es difícil decir que no se lo merecieran, porque tan malos no eran.
Otra que me ha llamado la atención que no pasara es "Los Crazy de los 40". Me pareció muy simpática la chirigota del Alvarado y creo que es incluso mejor que la de los toreros, con ese nombre tan bonito como "Una corrida en tu cara". Quizás el hecho de haberse convertido en noticia con un cuplet malísimo sobre la hija de Belén Esteban, con posterior represalia de la famosa, y post-posterior contestación con un buen cuplet irónico, le haya dado un empujoncito para pasar a la siguiente fase en lugar de las anteriormente citadas. Porque esa agrupación la veo de menos calidad.
El debate famoso de "es que son de Sevilla" parece haber resucitado de entre los muertos, pero lo peor es que algunos se creían que eso ya había desaparecido o algo así, como si al Canijo no le hubiesen dejado llegar a una final hasta que no dejó el grupo de Carmona y contó con componentes de Cádiz; como si Manolito Santander no soltara una perla en cada concurso criticando y menospreciando a Sevilla, la mayoría de la veces con una poquísima idea de nuestra ciudad y mostrando ser un cateto que no sale de las Puertas de Tierra; o como si... yo qué sé, habéis sido muy inocentes con ese tema, quizás estar más "cerca" de gente del Carnaval te ayuda a ver otra perspectiva del concurso que el que se ve en las redes sociales, que suele ser todo mentira y postureo.
La chirigota del Vera Luque está bien, supongo que será la preferida, junto con la del Canijo. Las veo como las que más gracia me hacen, pero con los "crujíos" que ha pegado ya el jurado, cualquiera se atreve a pronosticar algo... Además me falta comentar a Manolito Santander. Lo odio. Ya lo he comentado. Continuando sobre el Vera Luque, el año pasado pegaron un "mangazo" descarao, pero claro, desde arriba lo hicieron bien. Lo hablamos mañana más en... profundidad ;)

Mañana comentaré un poquito las comparsas, con un poco más de detenimiento, porque a las chirigotas este año no les he echado demasiado caso. Y volveremos sobre el tema de Sevilla, el concurso, etc...

Mi resiliencia británica


Hoy he vuelto a ir al Blanco Cerrillo de la esquina, la de Pío XII, no la del centro. Tapa de adobo y tapa de ensaladilla, lo de siempre, con Coca-Cola. Sentado en la barra, mirando al frente y viendo cómo de rápido y bien se manejan los camareros de ese bar, tradicional donde los haya. Ya quisieran esa velocidad y esa efectividad en otros sitios de nuestro país.

Era imposible no pensar en el fin de semana, en aquellas dos niñas pequeñas, de mofletes supercolorados y despeinadas por el ajetreo del correr por Oxford Street. Era imposible no bajar el pie de la banqueta alta del bar y pensar "estoy aquí y no pasó nada".
Agazapado, que es una palabra muy utilizada cuando se narran hechos de guerra o alguien está siendo perseguido, miraba al frente, medio en cuclillas, medio sentado ya en el suelo, observaba a mi novia apoyada en la puerta abierta del almacén. La cafetería -o algo así por el estilo creo que era, donde vendían sándwiches, dulces y pastas para transéuntes-, en una paralela de Oxford Street, se había llenado de visitantes casuales, de extranjeros turistas que no querían pedir nada de comer, sólo esconderse, protección. Yo, agarrado de la mano de mi novia, entré y me puse detrás de la barra, como tres chicas de Chicago, que ya estaban allí cuando llegamos y no dejaron de llorar en todo el tiempo que estuvimos escondidos. La psicosis con la seguridad que tienen los americanos se expresa a través del terror en los ojos de sus compatriotas cuando surgen las dudas y florece el miedo en la calle.

Un atentado (link). Nadie sabe. Se oyeron tiroteos. Nadie lo confirma. Carreras, muchas carreras, desde la estación de Oxford Circus Station, hasta un kilómetro a la redonda, pillando Regent Street, Carnaby, parte del SoHo y otras calles aledañas. Cinco coches de policía cortando la céntrica estación en cada una de las entradas del cruce; metralletas al hombro, helicópteros sobre nuestras cabezas, gritos y más gente corriendo; pero nadie sabe nada. Sólo la policía había recibido llamadas avisando de un posible tiroteo en el metro. Más carreras.

Todo lo cogí desde cero, en un Urban Outfitters de la propia Oxford Street. Allí sólo había chavalería, de 15 a 20 años, gente que no creo que fuese capaz de salvarse por sí misma ni aunque se le diera un manual de instrucciones. Un correr absurdo, llorando, por las escaleras de emergencia, sin sentido, derribando estantes y sin nadie saber nada. Histeria adolescente mezclada con las luces de las sirenas de los policías desde la calle. Nadie puede bajar y salir por la puerta habitual, queda prohibido por la policía, todo el mundo saliendo por la salida de emergencia. Y a correr.
De allí, al local regentado por dos chavalas españolas, una de Madrid y otra de Canarias, que habían recibido la llamada del jefe diciendo las posibles amenazas ocurridas y actuando como si se supieran el protocolo y lo hubieran sufrido más veces. "Que se cierre la puerta y ya nadie más pueda salir ni entrar hasta que me lo diga la policía y os vuelva a llamar". Pues allí, detrás del mostrador y con la puerta abierta del almacén, para que quepamos mejor, nos quedamos más de hora y cuarto. Mi novia, atemorizada, me miraba buscando una solución casi sollozando; sólo pude contestarle con otra mirada de tranquilidad y media sonrisa de calma. Quizás fui demasiado frío, me lo tomé con muchísima calma, pasé miedo como el que más, pero creo que no le di la gravedad al asunto que merecía. Sangre muy fría, calma y tranquilidad. Pensar, muchísimo, pero siempre en calma y con la cabeza sobre los hombros. Esa creo que era la clave.

Dos chinos -al menos parecían asiáticos, de ojos rasgados- que no se enteraban de nada -deberían tener menos nivel de inglés que yo- vivían aquello como una serie europea de Netflix pero sin subtitular. Se limitaron a pedir el Wi-Fi. Las tres muchachas de Chicago conectaron la tablet y pusieron la BBC. Sólo fotos desagradables, vídeos asustadizos, música de fondo con tónos árabes -que para nada querían influenciar a la opinión pública- y un sinfín de titulares del tipo "Caos en Oxford Street", "Shooting en Oxford Street", "Panic", "Terrorist Attempt", etc. Las dos niñitas empezaron a dibujar y a jugar distraídas, gracias a una mochila que traía la madre. Una española, que nos acompañó desde el Urban Outfitters, muy agradable pero extremadamente alarmista, sólo decía lo lejos que le pillaba su casa y que llevaba siete años allí y nunca había pasado nada. No sé dónde estaría ella cuando acuchillaron a un español en el Borough Market, o lo del famoso y bien escondido "7-J" en los autobuses...
Se hablaba cada vez menos, se esperaban gritos desde fuera o alguien que dijera algo. En la calle se empezó a escuchar menos. Las carreras se convirtieron en simples paseos. El tráfico pareció reestablecerse. Sonó el teléfono. El jefe daba el ok para poder abrir de nuevo las puertas y que todo el mundo saliera. La policía había abierto de nuevo las estaciones de METRO (Underground). No había pasado nada. Falsa alarma. Pánico, terror, histeria, pero no había pasado nada.

Salimos del local, volvimos a la calle, como si no hubiese pasado nada, pero nada. La gente volvió a las esquinas de las calles a tomar la típica pinta irlandesa en sus pubs, los sitios caros de restauración retomaron las reservas por donde iban, los taxis desaparecieron, los autobuses volvieron a funcionar normal, las tiendas empezaron a cobrar... no había pasado nada. No sé si será que se están acostumbrando a estos "attempt off", pero la resiliencia con la que reaccionaron los ingleses mientras que yo vivía aquella noche del viernes, me llamó la atención, me llegó a asustar y me hizo pensar. Me está haciendo pensar, hasta el punto de querer escribir este post.

¿Nos estamos acostumbrando a vivir con el terror? ¿Damos por hecho que es normal sufrir estas "amenazas" o estos momentos de pánico? ¿Es bueno para una sociedad tener que estar en alerta y volver como si nada cuando todo se haya "desmantelado"? ¿Apetece una cerveza después de saber que has estado pasando por encima de una estación que podría haber volado por los aires?
No pasó nada, por suerte. Cada uno puede elucubrar y formar todas las conspiraciones y paranoias que quiera, pero el hecho de vivir en un mundo así, ¿no es estremecedor? ¿no habría que preguntarse un poco si esto que está ocurriendo no es que sea precisamente el "bienestar social"? ¿Por qué no echamos un ojo a estas cosas y señalamos a los culpables, a los que saben lo que hay detrás y no atajan los problemas? ¿Estamos perdiendo la "guerra"?

Me he quedado sin regañás para empujar la ensaladilla. Demasiado pensar con el estómago vacío. También sin nada para beber. Bueno. Pies en el suelo, dime cuánto debo y me voy a casa. Deseando estoy de volver a Londres y seguir caminando por donde iba. Y sangre fría, aunque sobre.




Retro Sevilla 2017



En pleno centro de Dos Hermanas, atestado de treintañeros, incluso cuarentones, algunos ya con hijos, estaba la exposición o evento “RetroSevilla 2017”, en el centro cultural “La Almona”. En cuanto me enteré de qué iba, tuve que apuntarlo en mi google Calendar… había que ir. ¡Y vaya si había que ir!

Fue una visita preciosa, nostálgica, en la que recordé muchos juegos de mi infancia;mi primera consola (y la única, yo era más de PC), los juegos arcade de los 90, las maquinitas recreativas, los disquetes, las aventuras gráficas… mereció la pena.

Es curioso cómo tuve que explicarle a mi hermano, nacido en 2005, cómo iban las maquinitas (lo de tres botones bastos y un joystick regordete como que no es muy actual. Lo de meter 25 pesetas mucho menos). En un panel había una colección de mandos desde 1977. Yo conocía bastantes, mi hermano sólo los dos últimos de la PlayStation. Le conté con qué y cómo me picaba muchas noches, que me las pasé jugando al Monkey Island –todos sus capítulos- o al Maniac Mansion (que tenía un propio expositor en el evento) –realmente jugué al “Día del Tentáculo”, que era la segunda parte, la primera era muy difícil para lo chico que yo era-, o la aventura de Indiana Jones y “La Última Cruzada”, que por mucho que me supiera la película de memoria, siempre fallaba algo en el juego y no terminaba nunca de pasármelo (tardé años en completarlo, porque siempre lo dejaba a la mitad y lo empezaba cuando me acordaba…). En fin, hice de “abuelo batallitas” contando miles de tonterías sobre mis manías jugando al ordenador o la Mega Drive. Sí, lo del cartucho también tuve que explicárselo, lo de los CDs es muy nuevo, aunque él pensara que eso era de siempre.

C:\> cd monkey
C:\monkey> monkey
Executing…
Y como me pasa siempre con mis juegos de ordenador o mis “robotix”, cuando me acuerdo de ellos me pico, los vuelvo a jugar hasta la saciedad y me reviento las horas delante de la pantalla disfrutando como un niño chico. Bueno, un niño friki. Aunque prefiero lo de “nerd”, la palabra friki se ha degenerado demasiado en España y ya cualquiera que vea Juego de Tronos se autoproclama friki. Pues eso, que me he vuelto a enganchar a aquellos juegos pixelados, de 8 bits, que gracias al emulador de MS-DOS de “DOSBox”, ahora puedo jugarlos, aunque con unos pelitos más, pero igual de “enviciao” o peor. Creo que peor.
Ese Maniac Mansion del que hablaba antes, que nunca llegué a pasarme, ahora lo tengo en racha y no puedo dejarlo. Siempre me ha encantado devanarme los sesos con las aventuras gráficas, y ésa, creada por Ron Gilbert, el mismo de “Monkey Island” y otras tantas de SCUMM y Lucasfilm, además tiene bastantes golpes de humor, ironía y sarcasmo, como todo lo de Ron Gilbert en realidad.


Por mi pasión futbolera, el Sensible Soccer era el otro de los juegos más trillados que tuve. En mi Olivetti 2.86 tuve que borrar el archivo “autoexec.bat”, porque claro, no tenía espacio suficiente de RAM, era mucha tela ese disquete de información que tenía que insertar para jugar y el PC no podía cargar el juego… muchos gráficos entonces para tan poquita RAM. Jugadores, equipos y selecciones de 1988 a 1990 (cuando lo jugaba sólo habían pasado 7 u 8 años) eran representados como monigotes y cuadraditos de 8 bits, capaces de moverse de arriba abajo y de izquierda a derecha. Igual que el FIFA de ahora, que te vienen hasta los recogepelotas… El FIFA 97 fue el primero de “cierta” calidad que tuve, pero para la Mega Drive. Eso ya era muchísimo nivel, una auténtica pasada cómo me iba por la banda derecha, la colgaba en la esquina del área y remataba en el punto de penalti. Ese era el truco. Siempre entraba. Cuando gané todo lo que se pudiera ganar, entonces me aburrí. Hice un equipo con los nombres de mis compañeros de clase, yo como capitán, claro está, y gané varios mundiales y ligas españolas, como es lógico; en mi promoción, la clase de 4º de primaria de La Salle de la calle San Luis sólo era comparable con el Milán de Nesta, Maldini y Van Basten, aunque la Juve de Nedved y Del Piero siempre me puso oposición alguna que otra vez. Por cierto, ya lo conté una vez, pero me encanta repetirme: gracias a aquella portada del juego, sentí curiosidad por la Juve, que además jugó una final de Copa de Europa contra el Real Madrid y otra de UEFA contra el Borussia de Dortmund, y por el fútbol italiano, “il calcio”. Me llevé casi 20 años pensando en esa bonita historia, hasta que hace un par de años, me enteré de que en la portada el que aparecía era un jugador del Newcastle. Con dos cojones. ¿Os imagináis yo viendo la Premier ahora? Pues menos mal.
Uno de fútbol, pero ya de fichajes y de alto glamour futbolístico iba el PCFútbol, que ya lo cogí yo con un Pentium II, a finales de los 90 –aunque ya lo jugaba con mi vecino en su versión del 97/98- y al que el Don Benito o el Ayamonte le deben todas las Copas de Europa que tienen en sus vitrinas, porque los años en los que pusieron a la luz equipos de 2ªB y 3ª españolas, todo aficionado al PCFútbol quería hacer algo importante con esos humildes en la realidad pero grandes potencias mundiales en nuestros PCs. Sí, largos fines de semana y tardes de entresemana me he llevado negociando y potenciando un Sevilla FC que algunos años lo tuve que salvar de la 2ª división en la que la p***ta realidad me lo tenía.

El Sonic, que ha llegado hasta la actualidad de uno u otro modo, igual que el Super Mario en la nintendo, es otro juego que me sabía de memoria; todos los truquitos para coger todos los anillos, la combinación de botones para saltar de fase –siempre fui un tramposo, aunque me fui apaciguando con la edad, también tenía un mal perder impresionante, de psicólogo con doctorado y clínica en Harvard-, dónde venían los “malos”, etc. Nunca supe si era un erizo, un puerco espín o una rata mu rápida vestida de azul. Creo que ahora mismo sería capaz de pasarme la mayoría de las fases sin demasiada complicación. Humildad ante todo, como se ve. Pero es que en temas de PC no parto peras con nadie. Bueno, con algún que otro maestro al que tengo admiración desde pequeño, como mi vecino Rubén.

Ese vecino, Rubén, que vivía dos plantas más abajo, tenía muchos más años que yo. Fue básicamente quien me “inspiró” para que yo estudiara ingeniería de teleco. Me pasé tardes y tardes en su casa, viendo cómo jugaba –él a los mandos- o cómo avanzábamos en una aventura gráfica cualquiera –las dos cabezas echando humo, aunque teniendo en cuenta la diferencia evidente de edad-. Era quien tenía acceso a ese mercado de juegos en disquetes, un manejo del MS-DOS envidiable (del que aprendí todo lo que sé y os puedo asegurar que no sé poco, de nuevo mi humildad informática presente) y una inteligencia mezclada con un dominio mental de los juegos que me hacía vivir cada pelea con el teclado del Olivetti como si la aventura, el partido, la lucha o la carrera la estuviera sufriendo yo en primera persona. Sí, alguna vez he dicho que fue de mis primeros ídolos. Junto con Súker. Pero uno se fue con Ana Obregón y el Real Madrid y el otro, aunque se ennovió, nunca dejó la disquetera vacía y la pantalla apagada. Se marchó a trabajar fuera y cuando volvió se casó y se mudó. Cambiaron las cosas.

Imagen de http://hol.abime.net/1150

El “Prince of Persia”, que era un monigote blanco como los futbolistas del Sensible Soccer, pero con un poco más de resolución, rubito, de 8 bits que iba pasando fases matando “moros”, para rescatar a una princesa de las garras de un sultán hechicero, fue quien me demostró que los tiempos definitivamente habían cambiado y que tenía que cambiar de ordenador o comprarme una consola. Aquí también desarrollé prácticas como tramposo con aquél comando en MS-DoS de:
C:\>cd prince
C:\prince> prince megahit
Executing…
Ese “megahit” me daba un huevo de vida y no las tres mierdas de oportunidades con el que empezabas la partida, además de que si sabías las combinaciones de teclas oportunas, podías pasar de fase, parar el reloj, acelerarlo, morir en el instante por si tenías instinto suicida –esa habilidad por suerte no la desarrollé- o saltar a la última fase si tú lo que querías era ver el mamoneo con la princesa –que ya hay que estar enfermo para enamorarte de la princesa con 8 bits de escote y protuberancia-. Con el tiempo, el muñeco se convirtió en un metrosexual depilado, que más que rescatar a una princesa sospecho que estaba interesado en vivir con el sultán que fuera su “rey moro”. Hicieron películas, efectos especiales a tutiplén, gráficos impresionantes en sus versiones modernas de Play Station y nada para PC. Era el fin. O al menos eso pensaba. Dejé el Olivetti, pasé a un Pentium, un poco flojo, pero ya no eran píxeles gordos, eran dibujos animados, bonitos, con un audio un poco más agradable que esos berridos “MIDI” que salían de al lado del ventilador de la computadora. Dejé de jugar porque no me enganchaban los modernos arcades, sólo el PCFútbol y algún FIFA, el 2004 recuerdo, con su TOTAL CLUB Manager, que desbancó al de Dinamics Multimedia y que tampoco era demasiado atractivo en mi Pentium… Cambiaron las cosas. Demasiadas.

Y el Monkey Island seguía sacando versiones… sumadas a las dos de las que hablábamos al principio, se publicaron el “Monkey 3” y el “Monkey 4”, a los que también se enganchó mi hermana como adolescente.

Este post podría durar no sé cuántas páginas, ni cuántos días podría estar escribiendo de ello, porque si bien nunca me gustó la “play” o “la nintendo”, sí fui un loco de los juegos de ordenador (y lo sigo siendo, aunque con más gráficos y menos tiempo dedicado, por desgracia) desde bien chico, porque mi padre llevó el primer ordenador a casa pasada la Expo, por 1993, cuando aquella pantalla “de tubo” y 2.86 significaba todo un adelanto y desmesurada potencia italiana de Olivetti. El WordPerfect, el programa para escribir y editar texto;
C:\> cd wp51
C:\wp> wp51
Executing…
 …el Dr. Halo, que era el paint de la época y otros pocos de softwares que estaban “escondidos” en ese sistema MS-DoS que no todo el mundo fue capaz de dominar por su rara estructura (básicamente como la actual, pero sin interfaz gráfica)…
C:\> dir \p
…me dieron la vida y fueron fundamentales en mi desarrollo como “friki” (o “nerd”) de ingeniería, próxima a la informática, pero de telecomunicaciones (algún que otro juego de aeronaves, sistema solar, Star Wars y telecomunicaciones también hubo).

Ahora, como decía al principio, pasados los años y refrescando la memoria, vuelvo a despertar a ese niñato gafotas delante de la pantalla (ahora de un portátil), enamorado de los píxeles gordos y del humor irónico y sarcástico de las aventuras gráficas, de las rarezas de los juegos de rol y de todas esas pequeñas partidas interminables de arcade, unas veces acompañado, otras veces a solas –la mayoría-, pero siempre con los deditos sobre el teclado, esperando a dar el comando para seguir avanzando.
C:\blog\newPost> cd..
C:\blog> cd..
C:\> exit
Shutting down…



Nota: Escribe un comentario si recuerdas algún juego de los que no estén en la siguiente lista o de los que se hayan hablado en el post, cuéntame tu experiencia en esos pixelados 90 ;P
-Warriors
-Bella y la Bestia.
-Indianapolis 500.
-Indiana Jones y la Ciudad Perdida de Atlantis.
-Lemmings.
-Simcity.
-Pang.
-Simon the sorcerer.
-Hollywood Monsters.
-Gimm Fandango.
-La Abadía.
-Larry.
-Alone in the Dark 1 y 2.
-Another World.
-Blockout.
-LHX.
-Solar System.
-Rogue One 3D.