Carnaval 2017.

Mi opinión de las agrupaciones más punteras de este COAC 2017...

Roma. Parte II.

Segunda parte de un paseo por la ciudad de Roma y el Calcio italiano...

Inmersión en las Calderas, Tarifa.

Un nuevo vídeo con la inmersión realizada en septiembre en Tarifa, en la zona de las Calderas.

Primera mitad de la temporada.

Hacemos balance de los meses que llevamos aplicando la Metodología en Fútbol 7.

Colección de vídeos cofrades.

En esta sección podrás ver vídeos de Semana Santa de mi canal de Youtube

jueves, 23 de febrero de 2017

Llega la Final del COAC 2017

Este año he optado por escribir sólo un post sobre el COAC. No sé si es que no he tenido tiempo o si es que tampoco me ha apetecido mucho escuchar Carnavales. No sé. Una combinación de ambas. “Ambas dos”, como dicen ahora. En estas últimas semanas me he estado aburriendo un poco con el concurso, creo que cada vez se van pareciendo más entre sí, sobre todo las comparsas, y aunque tengan un sello propio como la musicalidad, cierto octavilla, cierto punteao o cierto estilo poético, todas van convergiendo cada vez más a una letra vacía, un viaje de vocecillas estridentes en mitad de cualquier letra del repertorio y un tipo cada vez más elaborado y maravilloso, pero totalmente abstracto. Aun así, merece la pena, evidentemente, escucharlas al menos una vez. Conforme ha ido avanzando el concurso me he ido enganchando, pero tengo que reconocer que este año los partidos de “Champions” han estado por delante…

Cuando antes decía “letras vacías”, me refería a que cada vez más se cantan cosas demasiado políticamente correctas, letras que la gente ya se espera, todas de carácter social, poco comprometidas y con cierto tufillo “podemita” detrás de muchas. Sí, es una fiesta donde, incluso en tiempos de Franco, se reivindicaba cantando. Pero házmelo distinto, original, que me llame. La letra tontona, de fácil aplauso y que repita lo mismo que diga el telediario, pues como que me aburre una mijita… Por eso puede que me haya despegado un poco en este concurso. Lo mismo el año que viene me da la pájara y vuelvo a repetir miles de artículos en el blog, quién sabe. Eso sí, en Twitter voy a seguir dando la tabarra. Me gusta.

En Coros, este año no he escuchado nada. Ni el de Julio Pardo. Así que me parecería muy fuerte que diera cualquier tipo de opinión… aunque en estos mundos de Twitter y bloggers es perfectamente posible.

En Cuartetos, para mí la modalidad más complicada de todas –no es fácil tener golpes de humor sin parar durante todo el repertorio y disimular los fallos cuando sólo hay 4 ó 5 componentes-, el Gago es el más clásico, una vez más. Su pase de Cuartos fue el mejor de todos y en Semifinales se desinflaron una mijita. “Los del Patronato”, con el famoso “gordo de la Heidi”, van este año de orfanato. Y como siempre, chistes de Twitter, de los que se pasan por whatsapp o chascarrillos vistos mil veces por internet o televisión. Tienen gracia, claro está, pero lo que es original… pues no. Aun así, parece un claro primer premio de la modalidad, porque tienen bastantes buenos puntos. En semifinales cogieron un poco de ventaja sobre el Gago. Lo que está seguro es que la Final estará discutida en Cuartetos.

En Chirigotas me parece que la cosa ha estado flojita, pero flojita, este año. Para empezar, el Vera Luque (“Los del Planeta Rojo, pero rojo, rojo”) tiene un tipo original –bueno, de marciano, pero lo ha mezclado con el comunismo y los movimientos de izquierdas y está bien “hilao”-, pero que impone un “monotema” durante tooooodo el repertorio. Siempre lo mismo: que si Mariano Rajoy es tonto, que si Bancos malos, que si el PSOE es peor –novedad 2017-, etc… Que sí, que lo entiendo, que ya lo he dicho, que es momento de protestar, más como anda la cosa, pero que el chiste fácil sobre nuestro querido Presidente, que ya todo el mundo sabe de sobra que es medio lelo, pues cansa un poco. Tiene golpes de vez en cuando, pero no creo que sea, ni de lejos, de las mejores del Vera. De hecho, estoy viendo que, al politizarse tanto, cada año más, José Antonio Vera Luque está perdiendo cualidades. Y aunque ahora sea más “candidato” a la final o al premio, no creo que su estilo o sus repertorios sean mejores que aquellos “Payasos Infelices”, por ejemplo. Algo parecido le pasó a Juan Carlos Aragón cuando se pasó a comparsa. Ah, por cierto, últimamente este autor del planeta rojo se ha referido a Sevilla muchas veces en sus repertorios. Es curioso que el chirigotero necesite de esos puntos localistas para defender su idea de “Fiesta”. Malas experiencias más acá del peaje puede ser que hayan llevado al autor a tener Sevilla o Jerez en su mente…

La chirigota del Canijo, “No valemo un duro”, tiene otra sobrecarga de látex y “forespán”, que representa perfectamente chucherías de las de toda la vida. Este año le mete una música de pasodoble muy gaditano, viñero, que recuerda a las viudas del Noly. En efecto, la música se la ha compuesto el autor del barrio de la Viña apodado “el Lacio”. Ese golpe de bombo y el redoble de caja es muy bonito y muy “sentío”. Puede que al gaditano, al que lleva desde chico mamando esta fiesta con su familia –como nosotros los sevillanos nuestra Feria o nuestra Semana Santa-, en su peña o con sus amigos de toda la vida, le remueva un poquito la nostalgia y se enamore cada vez que empiece un pasodoble. Es lógico. A mí también me gusta mucho, aunque no sea “autóstono”. Es muy bonito. En cuanto a letras, me puso los pelos de punta el pasodoble a los abuelos, la verdad, precioso. Pero con un estribillo demasiado simple y borde. No la veía entre las mejores de este año, pero no sé si como para dejarla fuera de la final…

Los Kunfundio”, del Sheriff, estuvo simpática, muy del estilo propio de este autor. A veces borde, a veces cursi con su tierra. Merece la pena escucharla, al menos una vez. Me ha gustado, pero tampoco pienso que sea un pelotazo, ni mucho menos… y habiendo escuchado “Los Indiana Jones de los callejones” de Kike Remolino, y la chirigota de Chiclana, entiendo perfectamente por qué no han pasado ni a semifinales.

A Manolito Santander sólo lo veo si llega a la final. Nunca me ha gustado el autor, quizás alguna que otra letra, pero desde “Guasa Cubana”, a este autor le tengo puesta una cruz encima de la calva. Cuando pude conocerlo personalmente comprobé que, efectivamente, tampoco me perdía gran cosa. Es muy querido en su tierra. Lo comprendo. Es muy gaditano y siente mucho su ciudad, la defiende como el que más, no hay duda, no se le puede culpar de ello. Además de que lo hace como casi ningún otro autor, no se esconde. Suele tener golpes de humor, pero no me parece que sea como para venerarlo como lo veneran. Tengo un compañero de facultad que le encanta. Me parece lógico, porque tiene ese ritmito típico del 3x4 que si te gusta, Manolito Santander es su especialista junto con el Noly, como decíamos antes. De todos modos, pillé el popurrí en Cuartos y no me hizo mucha gracia, la verdad. Pero tampoco me parece correcto valorarlo nada más que por lo que vi… en la final tendré oportunidad (si no es muy tarde).

Foto de cadizbook.es
El Selu, mi autor favorito con diferencia, no tiene comparación y nunca la tendrá con ninguno del resto de los autores del COAC. Más allá de que cada año tenga más gracia o menos gracia (empiezo a pensar que me repito más que el gazpacho en agosto en la barriga de un gordo porque juraría haber puesto esto mismo en miles de posts carnavalescos de años anteriores…), José Luis García Cossio, el Selu, es un genio aparte de la Fiesta. Tiene un humor distinto, con puntos muy inteligentes –también los hay verdes y muy tontos-, y un “meterse en el tipo” que no lo tiene ningún otro chirigotero. Te mete la crítica y el repaso reivindicativo en mitad de un pasodoble, sin que te des cuenta, y con un doble o triple sentido impresionante. A veces, demasiadas, los pasodobles tienen más gracia que los cuplés. Se nota dónde puede desarrollar su personaje y dónde tiene “espacio” para meter golpes de humor bien elaborados. Este año, "Mi suegra como ya dije",como suegras, no tiene un repertorio tan bueno como los últimos años (viene de nuestro querido “Juaaaaan”, las gordas de la playa, los banqueros, las pepis…), pero la puesta en escena y la descripción de la relación entre suegra y nuera ya me hacen partirme de risa. Los cuplés muy cortitos y no muy graciosos, pero pasodobles, como ya he dicho, buenísimos, con muchos golpes y del nivel de este autor. Me gusta. Siempre estoy deseando escucharlo y saque lo que saque me parecerá bueno. Aunque no gane, siempre lo quiero ver hasta la final, para ver qué puede traer… pero hay años, lo reconozco, que no está como para llegar. Y la mayoría de las veces en la final termina repitiendo letra. Es así, el grupo que menos ensaya, creo yo, de todo el COAC…

Y de otras chirigotas me gustaría resaltar a la de San José de la Rinconada: “No te vayas todavía”. En preliminares me resultaron simpáticos, con buenos puntos, pero no lo suficientemente buena como para que, siendo de fuera, pudiera llegar lejos. Sin embargo, me equivocaba, porque en Cuartos tuvieron un pase buenísimo -por cierto, con un pasodoble precioso a su componente femenina-, y pegaron un puñetazo en la mesa, colocándose como una de las mejores chirigotas del concurso. Mucha culpa de ello también tiene que este año el nivel de chirigotas es bastante flojito para mi gusto, como decíamos al principio. En semifinales pegaron otro pelotazo y se merecieron, sí o sí, estar en la final para ganar alguno de los tres primeros premios. NOTA: Este párrafo está escrito antes del último pase de semifinales, cuando me enteré (y recordé) que en la Final habría 4 agrupaciones por modalidad, por lo que se merecerían, con mayor seguridad, estar en dicha Final.

Bueno, el punto más “polémico” de los últimos años: las Comparsas. Aunque veo que se me va a quedar un artículo una mijita largo, pero bueno, eso pasa por acumular tantas sesiones en un único post. Al final va a ser mejor como en años anteriores. Bueno, ya no hay solución. Mierda.

OBDC. Vale, esta comparsa para mí, no es una comparsa hecha para el concurso, sino para follar. No es para reivindicar, ni para llegar a una final, ni para conseguir contratos fáciles en galas y eventos. Es pa follá. Muchachitos con los ojos pintaditos, todos con barbita, con un tipo sacado de los mejores catálogos de Mango y con muchas referencias en el repertorio a amores fallidos o a las oportunidades contigo, que convierten al componente de la agrupación en un idílico novio perfecto. Pa follar, vamos.

Es una agrupación que empezó, como su propio título indica, siendo muy reivindicativa, diciendo las cosas por su nombre y oponiéndose al orden establecido: OBDC. Pero cuando fue creciendo el autor como compositor, los repertorios y la propia comparsa se fueron convirtiendo en un grupo de emuladores de Auryn, Back Street Boys o fuckers gaditanos. Suenan bien y son guapos. En la carpa lo petarán fijo.

Juan Fernández y Nene Cheza este año creo que no deberían ni destacarse…

Ley de Vida, de Antonio Martín. Celebrando sus 50 años saliendo, divide al grupo en unos veteranos y unos niñatillos modernos. Para mí, es de la mejores. Bien es verdad, que conforme va avanzando la actuación, el grupo se va desinflando y el popurrí termina siendo hasta aburrido. Lo mejor de todo: se mete con el tipo de las comparsas modernitas como el de Juan Fernández, con el característico tatuaje tribal que no sé a qué coño vino. Muy fuerte tiene que entrar con la presentación como para que la gente llegue atenta al final del popurrí… El pasodoble que escribió para la semifinal a modo de despedida le pegó un subidón a la comparsa. Fue un momento muy emotivo en el teatro, con un tío egocéntrico donde los haya, pero que lo ha dado todo por su Carnaval, hay que reconocérselo. Otro de los que cambiaron la Historia del Carnaval. NOTA: Habiendo escrito este párrafo antes del fallo del jurado, pensaba que pasarían a la Final por el “noveleo” de no despedir a Antonio Martín todavía, pero me equivocaba. Pasaron los Irracionales.

Los que tienen un premio como la catedral de Burgos, del accionista mayoritario de Nestea: Por Twitter es por donde más escribo de este autor. Bueno, pues quien quiera objetividad que cierre el blog y se ponga a leer otra cosa. Es imposible para mí referirme a este autor de manera no subjetiva, como comprenderéis. Aun así, siempre lo intento. Casi nunca lo consigo.

Pues este año, sacó una papelina del bolsillo del tipo de Los Parias que todavía tenía dentro, le puso tabaco de liar que se encontró en el pantalón que llevaba en Araka la Kana y le calentó una china de medio kilo que tenía escondida en las alas de cuando Los Ángeles Caídos y se fumó el cigarrillo. Se puso a componer y salió esta comparsa.

Es de las mejores de este año, no hay duda. Lo dije por Twitter el primer día que salieron y lo sigo manteniendo. Su letra ha dejado de valerme algo y todavía hay carajotes que la ven bien, buena poesía, pero totalmente vacía y sin sentido, salvo algunas estrofas que los que lo hemos conocido bien sabemos que esconde su “retranca”. Protesta, pero dando pataletas, no defendiendo a nada. No sé si me entienden. Coge la bandera de la lucha obrera, cuando ya nadie le ha dicho que la coja. Es más, la bandera ya la tiene gente como Bienvenido, Kike Remolino u otro cualquiera. Este ya está aburguesado, como él mismo decía hace más de diez años –así que imagínense a estas alturas de la película y con tanto ganado…-. Grupo espectacular, con vocecitas bonitas, un contrabajo ya por temporada –como Sergio Ramos en el minuto 93, que sorprende, pero en realidad ya no- y un tipo muy bonito, muy elaborado. Vamos, desde el primer momento es un finalista asegurado, ya el premio todos sabemos cómo funciona esto, así que no me voy a atrever a dar un pronóstico ni mucho menos, aunque ya creo que lo he dado...

Los equilibristas, con Zubiela y el Carli, la eterna vocecilla bonita que desde La Trinchera o El Vapor la llevo escuchando cada febrero. La verdad es que me gustaron mucho, no va a pasar a la historia de los Carnavales creo yo, pero merece la pena escucharla. Es muy bonita. Y tienen un final de pasodoble buenísimo, con un golpe de bombo bastante claro que da el subidón a la letra. También es seria candidata al primer premio.

Los irracionales, de Bienvenido. Presentación, para mi gusto, espectacular como siempre, con mucha elaboración musical. El repertorio, como ya he dicho muchas veces, está escrito en el decálogo del buen revolucionario sindical y obrero o del Partido Comunista. Cansa un poco tanta lucha obrera, tanta política podemita, tanto político corrupto. Lo expresa muy bien, de forma romántica y muy melódica –como siempre, no me digan que no serían capaces de tararear un pasodoble suyo, si lo hacen una vez, cualquiera de los que conozcan, ya están tarareando todos sus pasodobles desde hace 10 años-. Es bueno, indiscutiblemente, serio candidato al primer premio, aunque en semifinales pegaron un “patón” importante con bastante desafinamiento de voces. De letras estuvieron bien, sobre todo el que refiere a los amantes del Carnaval que somos de fuera, sintiéndose orgullosos de que su Fiesta sea reconocida universalmente, algo que muchos todavía no terminan de ver bien y que siguen encerrados con su localismo provinciano, mayor que el que quiere privar al mundo de nuestra Feria o nuestra Semana Santa, que ya es decir.

Tino Tovar no me ha hecho mucha gracia este año, demasiado flamenco para mi gusto. Suenan bien, muy Tino, pero meten demasiado flamenco en su repertorio y ni yo entiendo tanto de cante jondo ni me parece que suelan tener mucha suerte las agrupaciones que llevan tanto flamenco. Sólo recuerdo a “La Parra Bomba” como triunfadora, a finales de los 90. En cuanto a letras, este autor siempre dice las cosas de forma dulce, muy sensible, eso sigue presente. Sin embargo, esta vez, no va con el personaje, que supuestamente es un “gitano” descarao.

Los Carapapas, “La azotea”. Este sí que tiene vocecillas pegando gritios. Creo que este autor ya abusa un poco de esto, pero bueno, como suena bonito, pues tampoco está mal. Tiene muy buenos pasodobles, hay que reconocer que esta agrupación ya siempre es una candidata a la final, aunque repite muchísimo su estilo y hay veces que no sabes si estás escuchando (o viendo) a los duendes coloraos o a la de este año. Sobre todo, por ese color rojizo (este año violáceo) y ese decorado representando tamaños enormes frente al componente de la comparsa. No está mal. Un poco más flojito de letras que otros años. Si te gusta el Carnaval hay que escucharla, pero si no conoces mucho la fiesta, tampoco creo que esta comparsa sea la que sirva para enganchar a nadie. Por cierto, ¿os habéis fijado cuántas veces deja Nico de cantar? No, no tiene excusas. No se sabe la letra y punto.
Foto de cadizbook.es

La Eternidad”, de Martínez Ares, me enganchó desde que empezó la presentación igual que como acabó el popurrí del año pasado. Precioso. Empezó muy flojito, con un repertorio de coplas bastante discreto, pero con una idea muy bonita (aunque un tipo un poco macabro) y un juego de voces impresionante. Como dije en Twitter, me recuerda a las primeras comparsas que escuchaba de chico, las suyas mismas, del estilo de “Calabazas”, “Los Sonrisillas” o “El Vapor”, aunque esta última ya empieza a cambiar, tendiendo a una comparsa más moderna, de las que cambió la historia del Carnaval. Ya ustedes decidirán si para bien o para mal. Lo que sí estoy seguro es que lo hizo despertando a una modalidad que estaba dormida, con muy poco seguimiento y muy poca competencia. Ahora es imposible decir que no hay rivalidad o competencia en la modalidad cursilona del Carnaval. “Dicen los muy entendidos, que la comparsa…”. En Cuartos cantaron el mejor pasodoble, para mi gusto, de los que he escuchado este año, “Imagínate si recibes”. AQUÍ puedes verlo y escucharlo. Paradita en seco y a reflexionar, que a todo el mundo le falta un poquito. NOTA: Este párrafo, antes del pase del jueves, no contempla su última actuación, pero sí la tenía en cuenta para llegar a la Final.

Pues ya está, 6 páginas en Word para hablar este año de los Carnavales. Aunque cada febrero me convierta en la comentarista esa repelente de las olimpiadas, de Televisión Española, que critica todo lo que hacen los gimnastas hasta el más mínimo detalle, he sido mucho más escueto que otros años, pero tampoco quería que esto fuera el artículo interminable. Es más, apuesto a que muchos de los que se han metido ni han llegado a este párrafo. O han ido a buscar qué digo de una agrupación en concreto. Para terminar, a modo de jueguecillo, voy a poner mi apuesta para los premios de la final de mañana, os invito a que pongáis vosotros también en los comentarios vuestras apuestas:

Chirigotas:
1. “Mi suegra como ya dije”.
2. “No te vayas todavía”.
3. “Los del Norte”.
Comparsas:
1. “Los Peregrinos”.
2. “Los Equilibristas”.
3. “La Eternidad”.

Cuartetos:
1. “Los del Patronato”.
2. “Lo que el Viento se llevó”.

martes, 10 de enero de 2017

Roma. Parte II.

Para este artículo, la segunda parte de un maravilloso paseo por Roma, recomiendo leer la primera parte en este post: PARTE I.

 ...Vuelvo medio llorando, emocionado casi, dando un rodeo mayúsculo para evitar repetir la misma calle en sentido contrario, aunque ya haya repetido la mayoría de las calles del centro en otros eternos paseos.
Me hago pasar por autóctono, me alejo de turistas y otros grupos que lleven cámaras colgadas al cuello. Me muevo como si fuera de allí, como si fuera de camino a casa de un amigo o a casa de un familiar. No utilizo el mapa. Tampoco me hace falta ya. Pero me paro frente a las columnas enormes del templo de Adriano. Carcomidas, pero majestuosas, se hunden en el suelo varios metros más para decir “Eh, mira lo insignificante que eres, con lo que yo llegué a ser”. Me voy, mirando hacia atrás, pendiente de sortear a turistas y más turistas. Callejeo y evito distraerme con ninguna italiana. Ya en mi adolescencia me distraje con Manuela Arcuri y tuve bastante.

Llegué al Panteón, demasiados turistas para algo que ya conozco de memoria. Pobres, sólo siguen los consejos de una guía barata que les vendieron tres hindúes al llegar y no conocen lo cerca que están del elefantito de Bernini y de Santa María Sopra Minerva, de sus techos azules o sus vidrieras que dejan pasar la luz como si el mismísimo Dios estuviera haciendo acto de presencia.

Me marcho. Cruzo y paso un estadio, el que hubo hace menos de mil años en la Piazza Navona. Sus estatuas imponentes en el centro te hacen olvidar que ahí hubo más de una cuadriga destrozada por el odio de las gradas, como más de un extranjero en la Serie A, incapaz de sostener la presión de los tifossi y de un ambiente tan peculiar. La cruzo para beber agua en una de sus fresquitas fuentes puestas en el suelo, pero me dirijo al Campo di Fiori, ya es hora de que vayan recogiendo los puestos del mercado.

Cientos de zingari o gitanos pegan gritos llamándose unos a otros. La mayoría ríen a carcajadas mientras discuten sobre la pretemporada y la Eurocopa, “porco tedesco”. Todo me recuerda a casa, a Sevilla o Andalucía. Mediterráneo, sur y latín. Montones de basura ensucian los pies de la estatua de Giordano Bruno. Allí de pie, con su capucha, como cualquier ultra. Quemado por llevar la contraria en su tiempo y considerar al mayor de los astros como una estrella más, sin darle más importancia que la que tiene, superando a Copérnico y asustando a los contemporáneos. Por eso llevaría la capucha puesta, para que quienes siguen encumbrando a soles ridículos sin prestar atención a lo que verdaderamente tienen alrededor le señalen por enamorarse de lo poco habitual, de lo menos estético, menos llamativo. Me quedé mirándole a los ojos. Nos mirábamos. Impone mucho cuando te fijas en su cara, normalmente poco iluminada por el efecto de su capucha. Ahí seguía de pie. Tuvieron que pasar siglos para que pudiera decir “Lo dije”. Así que su victoria le sabría mejor. Me fui no sin antes dejarle una mueca, una sonrisa leve.

Me asomé al Tíber. Un par de meandros y llegaría al Teatro de Marcelo. Mejor conservado que muchos de los teatros y estadios de fútbol de Italia. Parece que el Mundial del 90 fue el último empujón de reformas que algunos estadios vivieron y ahora están condenados a caerse poco a poco entre sus ruinas, como ya pasara con otros estadios algunos siglos antes.

Vi cómo el río escondía tanta historia, mucha de ella anclada en el fondo sin que nadie la rescate. Recordé al Libanese negociando con los Servizi Segreti a los pies del Puente de Sant’Angelo y cómo esa serie-novela-drama-historia me llevó a una Roma verdadera, más decadente que la que veo de visita, la Roma de la Magliana o Testaccio. Recordé, al hilo, la frase -totalmente verídica- de un miembro de los Savastano, en Nápoles, que decía “Aquí en Napóles el que pega más tiros es Hamsik, pero yo no fallo tanto”. Y también al hilo, recordé cómo Hamsik tuvo que mediar en la final de la Coppa de Italia entre Nápoles y Fiorentina para que Gennaro di Tommaso permitiera comenzar el partido, tras una hora de retraso por las presiones realizadas por el líder mafioso. Otras tantas historias recogidas por Enric González se me vinieron a la cabeza. Me entraron ganas de leer su libro de nuevo.

Un torrente fuerte de agua baja por el Puente Garibaldi, justo antes de la isla tiberina, arrastrando toda la porquería que sueltan sus excelentísimos cardenales, esa parte noble de la ciudad eterna que no para de criticarla pero que sabe lo importante que es en la historia y la fe de sus tifossi. Nunca conviene dejar de lado al público, como la Lazio hizo con sus ultras en el Estadio Olímpico romano, que siguen protestando a día de hoy por un reparto extraño de los asientos y la ubicación de los ultras.

Ya veo de nuevo la Piazza Venezia, se acaba la enorme caminata que comenzara en el mismo punto casi. Me resisto a terminarla. Todavía hay luz. Es tarde, pero hay luz. Me da tiempo, pensé. Así que en vez de volver a bajar hasta el imponente Colosseo, subí hacia el Mercado de Trajano y me escondí por la Vía della Pilotta, que no del Palone, como si mi madre me estuviera buscando o estuviera preocupada por dónde estaba. Bajé por su estrechez, rodeado de sus preciosas casas, con hiedras y buganvillas subiendo hasta la planta alta por sus desconchadas paredes, cruzando un par de arcos, tras la Galería Colonna y la Pontificia Universitá Gregoriana. Casi en un abrir y cerrar de ojos (in ictu oculi), cuando menos te lo esperas, después de tanta estrechez y en un hueco demasiado poblado que forma la Piazza, aparece la majestuosa Fontana di Trevi.
Embelesadora. Blanca perfecta. Recién restaurada. Con cientos de turistas a sus pies haciendo fotos, tomando helado, tirando monedas de espaldas, la imponente estatua desafía a quien todavía prefiere visitar otros lugares del mundo antes que su plaza. Neptuno poderoso, esta vez sin tridente, pero con un par de tritones, amenaza y te hipnotiza, mientras los fuertes chorros que caen como pequeñas cascadas le sirven como musiquilla que acompaña el hechizo. Agripa y Trivia vigilan la escena en un segundo plano, como esos policías urbanos que controlan a la masa de chinos y japoneses que hacen como que no se enteran de nada. Detrás, de fondo, aunque no me dé cuenta, hay un arco imponente con impresionantes columnas que surge del palacio Poli, el edificio que parece estar en otra plaza distinta.
Ahora sí, se acabó el viaje. Igual que la última vez que vine. Sentado a los pies de la Fontana. Con los ojos vidriosos y a punto de reventar a llorar. Por insignificancia, por la emoción, por no estar en el mejor momento, por mi admiración a Roma, su historia, su fútbol y su personalidad tan cercana a la nuestra en el sur… no lo sé. Pero la Fontana no deja levantarme. Neptuno sigue mirándome y ordenándome que le admire. A él y a sus acompañantes. Todos blancos impolutos. Sigo sentado, ya sólo escucho el agua caer al nicho. No hay pensamientos, ni recuerdo nada. No hay más. Toda la filigrana y maravilla del barroco plasmada en piedra.
Cuando me pongo de pie caigo en la cuenta de lo tarde que es. Ya sí es casi de noche. Toca volver al hotel. Si fuera otra época me cerraría la sudadera, me pondría la capucha y metería las manos en los bolsillos. Nadie podrá discutírmelo, sé que llevo razón. Algún día veréis el Calcio y lo diréis.


Nota del Autor: Artículos dedicados a beinSport, que me está ayudando a vivir el ambiente de ese fútbol podrido y a veces casi tercermundista como es el Calcio después de muchos años encerrado en mis propios equipos y en mis libros y apuntes; y a la revista Panenka, que a través de su proyecto, demuestra que es posible gustarte el fútbol y la cultura a la vez.

lunes, 2 de enero de 2017

Inmersión en las Calderas.

¡Buenas! ¡Me alegra que hayas vuelto a visitar mi blog! ¡Y Feliz Año Nuevo!

Hoy, como primer artículo del año, publico un vídeo que tengo de una inmersión realizada a las pocas semanas de la que publiqué recientemente. Mi padre volvió a visitar el pueblo tarifeño y realizó otra inmersión espectacular en las aguas del estrecho, por el mes de septiembre. De nuevo con Scorpora, cómo no. Esta vez, la inmersión fue en "Las Calderas", pero no en las propias calderas del barco hundido, del que hablaremos en otro post más adelante...

Espero que disfruten con el vídeo. Son 50 minutos aproximadamente y ya se nota mejor manejo de la maquinita que, como dijimos en el otro post de buceo, se está estrenando poco a poco y “por partes”.

lunes, 26 de diciembre de 2016

Primera mitad de la temporada.


Esta temporada está siendo un poco especial para mí, puesto que después de muchos años entrenando, este curso estoy sin un equipo, pero por decisión propia. Como ya sabréis de posts anteriores, mi labor este año en la AD Nervión fue crear y controlar una Metodología de trabajo para las categoríasde fútbol 7, de manera que todos los equipos intentaran jugar con el mismo patrón y con un modelo único de trabajo y desarrollo.
Evidentemente, eso es una ardua tarea para un club local, semiprofesional, con demasiados equipos bajo la responsabilidad de una única persona. Aun así, se está intentando realizar de la mejor manera posible. Y no van mal las cosas.
 Desde el principio advertí que los resultados no podían ser la prioridad, que teníamos que dejar los egocentrismos propios que últimamente se vienen mostrando en los entrenadores o monitores en el fútbol base y preocuparnos de lo verdaderamente importante: el juego del equipo, los chavales y el club. De todas formas, la AD Nervión y CD Antonio Puerta, siempre serán un club competitivo, muy competitivo, por lo que el gen luchador y vencedor sale en el terreno de juego, se quiera o no, sobre todo a estas edades. Y en las clasificaciones de las distintas ligas se puede ver.


Pero en los papeles y en las páginas de actas de la Federación no viene cómo están jugando, ni cómo se está creando y fomentando un potencial que en el futuro nos puede dar muchísimas alegrías. Y os puedo asegurar que pese a no ser demasiado valorado por mucha gente, en los próximos años el club va a tener varias camadas interesantes de jugadores. Aunque, como es lógico, de media temporada no se pueden sacar muchas conclusiones, sí se puede asegurar que si se continúa este trabajo de la forma en la que se está haciendo y se perfeccionan algunos detalles para mejorar, el club puede crecer considerablemente y crear una cantera fuerte, sólida y competitiva, como nos gusta en Nervión.

La idea probablemente será extenderlo a fútbol 11, pero actualmente se quiere completar el desarrollo en la parte de fútbol 7 y ver los resultados al final de esta temporada. Aunque lo verdaderamente importante será ver cómo siguen esos chavales comenzada la próxima temporada y volver a trabajar su desarrollo deportivo. Espero poder ver la progresión que se espera, sobre todo de aquellos equipos que han sentido el método como algo propio y lo han llevado a cabo con el mayor de los respetos y fidelidad. Estoy seguro que funcionará, aunque pueda pecar de inmodesto.

No voy a destacar a ningún equipo en particular, pero os invito a que sigáis a los Benjamines y Prebenjamines, puesto que son los que más proyección tienen por delante. Aunque hay Alevines que será interesante seguir en las categorías de fútbol 11, porque, como dicen los entendidos, “prometen”.

Terminada la primera vuelta en casi todas sus ligas, felicito a todos los entrenadores de la cantera nervionense, primero por el trabajo realizado en su inmensa mayoría, pero también por tener paciencia conmigo y mis “críticas” cada fin de semana. Espero que se consigan todos sus objetivos, tanto personales como colectivos.


Feliz Navidad y feliz año nuevo para todos.

sábado, 17 de diciembre de 2016

Adiós, imbécil.

Adiós, imbécil. Adiós puerta oxidada, chirriante y pesada.

Tú, que en tu interior arruinaste la juventud de muchos y alzaste en semidioses a quienes nunca salieron de una biblioteca o de detrás de su mesa. Tú, que aterrorizaste por cada Navidad o verano con no dejar salir a nadie. Tú, que has visto pasar a genios hundidos por delante de tus pomos y nunca te ha importado, ni te has molestado en darles una vida digna. Tú, que saboreas cada derrota de tus esclavos y cierras rápido tus hojas para que el viento no entre y deje refrescar la mente de quien desea la libertad. Tú. Absurda condena de quien ama el progreso y la tecnología.

Ahora ya no eres tú. Ahora ya eres otra. Ahora te quedas siendo una puerta oxidada y caducada, que intenta modernizarse aunque le sobren abuelos en su interior, atemorizando con historias antiguas y ridículas de cómo asustaban a otros genios.

Adiós, imbécil. Ciérrate y piensa en los demonios que habéis creado.